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PGE y falta de voluntad política

jueves 27 de marzo de 2025, 13:49h

La Constitución Española en su artículo 134 declara expresamente y sin ningún género de dudas que «El Gobierno deberá presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado (PGE) al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior», o sea, el 1 de octubre de cada ejercicio.

La actual legislatura, es decir, la que mantiene a Pedro Sánchez en la presidencia del gobierno desde el verano de 2023, aún no ha conocido ningún proyecto de PGE y podría darse el caso -así lo ha manifestado el mismo Sánchez–, de que llegue a agotar la legislatura sin que ninguno llegue a presentarse.

Sin ir más lejos, ayer miércoles, en el Congreso de los Diputados, Sánchez llegó a decir que incluso sin PGE aprobados puede aumentarse el gasto en defensa sin recortes, sin sacrificios de la población ni contrapartidas sociales o medioambientales. No es ya que no lo creyera el PP, tampoco sus aliados de gobierno. Aún así, sin socios, sin presupuestos, sin planes concretos de gasto en seguridad y defensa y sin mayoría en el Congreso, Sánchez sigue -erre que erre-, jugando a ser el más europeísta y progresista de los líderes de la vieja Europa. Por supuesto que ya nadie lo cree

No sé cómo hay que tomarse las declaraciones de los ministros Alegría y Bolaños que han llegado a esgrimir en rueda de prensa que “llevar los PGE al Parlamento sin apoyos sería una pérdida de tiempo”. Si eso es así, señores ministros, entonces ¿a qué se debe que el gobierno siga empeñado en llevar al Congreso otros tipos de leyes y medidas a pesar de que, en los últimos tiempos, no dejan de sufrir derrotas más que frecuentes y consecutivas en el Congreso?

Y, al mismo tiempo, la presidenta del Congreso, Francina Armengol, maniobra cotidianamente para obstaculizar y minimizar las funciones del Senado -de mayoría del Partido Popular–, precisamente para no evidenciar más aún el aislamiento político y social del gobierno. De un ejecutivo que se niega a transitar por las dos únicas salidas dignas que tiene cuando no es capaz de sacar adelante unos PGE: moción de confianza o disolución de las Cortes y convocatoria de nuevas elecciones.

Sánchez sabe muy bien que fuera del congreso hace mucho frío, y no digamos ya fuera de la Moncloa, después de estar habituado a los duros contratiempos del poder: uso constante del Falcon, influencia en los medios públicos para que traten con creciente adulación su figura, apertura de puertas a la contratación desmedida de afines como asesores, utilización del dinero público para influir en empresas estratégicas (Telefónica, Indra, Prisa, RENFE, Adif, Correos, RTVE,etc.)

Su tendencia permanente a la discrecionalidad , a no dar cuenta alguna en el Congreso de las decisiones que afectan a todos, o la de no pactar con la oposición las grandes políticas de estado (política exterior, defensa, seguridad, educación, industrialización, etc.), así como la de culpar a la oposición de todos los males que pudieran afectar a este país como método habitual para distraer a la población con fuegos artificiales, son costumbres que habría de desterrar de una vez por todas del juego político y , posiblemente, no haya más que la salida de una nueva convocatoria de elecciones para poner otra vez en manos del pueblo si renueva , o no, su confianza en este hombre que utiliza la Constitución y hasta el sursum corda con el único objetivo de no abandonar la Moncloa en unos cuantos decenios más.

Claro, que a lo mejor no las convoca por la misma razón que no lleva los PGE a su aprobación en el Congreso, es decir, para no hacer perder el tiempo a los ciudadanos, habida cuenta de que va a seguir haciendo todo, absolutamente todo lo que haga falta, para mantenerse en el poder y, por supuesto, eso también incluye seguir manteniéndose de espaldas a los poderes legislativo y judicial en la misma medida que estos se constituyan en palos que incomoden su marcha triunfal haciendo y deshaciendo arbitrariamente y manoseando y adulterando la legalidad en cuanto se oponga a su santa voluntad.

José-Miguel Vila

Columnista y crítico teatral

Periodista desde hace más de 4 décadas, ensayista y crítico de Artes Escénicas, José-Miguel Vila ha trabajado en todas las áreas de la comunicación (prensa, agencias, radio, TV y direcciones de comunicación). Es autor de Con otra mirada (2003), Mujeres del mundo (2005), Prostitución: Vidas quebradas (2008), Dios, ahora (2010), Modas infames (2013), Ucrania frente a Putin (2015), Teatro a ciegas (2017), Cuarenta años de cultura en la España democrática 1977/2017 (2017), Del Rey abajo, cualquiera (2018), En primera fila (2020), Antología de soledades (2022), Putin contra Ucrania y Occidente (2022), Sanchismo, mentiras e ingeniería social (2022), y Territorios escénicos (2023)

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