La “precisión” con la que la Comunidad de Madrid pueda responder a los centenares, que serán miles de refugiados ucranianos la entiendo como urgente y necesaria. Se están adoptando las medidas en Comunidad y Ayuntamientos, incluido el de Madrid. De la diplomacia de “precisión” poco entienden los niños, los adolescentes y las madres que ya están llegando o de camino a Madrid. Ni los padres e hijos ucranianos que defienden su país lo más dignamente posible y mejor si disponen de algún medio de defensa superior a sus manos vacías.
La ayuda de precisión necesitará de varios “zendales” en breve. Más de 123.000 kilos de productos de todo tipo, donados por los ciudadanos madrileños esperan ya para ser clasificados por voluntarios y salir con destino Ucrania y la propia Comunidad como apoyo a los ya madrileños ucranianos. Las madres coinciden en una preocupación una vez abandonado el espacio de guerra, además de la posibilidad de instalarse, los niños necesitan ir al cole, a la escuela cuanto antes. El tiempo que van a pasar aquí es indefinido.
Desconozco a estas alturas si Zelenski ya merece una plaza en Madrid como señor de la Paz, que seguramente sí, como solicita el alcalde Almeida, pero afirmo que en esta sin razón solo hay un señor de la guerra de imprecisión que es Vladimir Putin. Ahora las ayudas de precisión son imprescindibles y Madrid lo sabe. Aquí la ideología debería aparcarse sine die. Todos podemos ayudar, aportar, salvar vidas o facilitarlas. Madrid no puede fallar.