El BCE celebra hoy su primera reunión de este año. Es muy probable que el tono de la reunión adquiera un tinte fundamentalmente macroeconómico. Las dudas sobre la situación de la economía global, con China como principal protagonista, y el incremento de las presiones deflacionistas tras el desplome del precio del petróleo, podrían ser buenos argumentos para que volviese a adoptar alguna nueva medida expansiva. No obstante, después de las que tomó en la reunión de diciembre es poco probable. Ha pasado poco tiempo y la situación económica no ha cambiado. Eso sí, como viene siendo habitual, su presidente apuntará que se mantienen abiertas todas las opciones. Lo que es deseable es que las señales para el mercado sean claras. A finales del pasado mes, el vicepresidente de la institución reconoció que la entidad monetaria cometió errores y que debe comunicar mejor para evitar dar sorpresas a los mercados como ocurrió en diciembre. Mientras tanto, en Davos los principales representantes de los bancos centrales señalaban ayer que el fin de la política monetaria ultraexpansiva y la divergencia en el rumbo de los bancos centrales de Estados Unidos y Europa están contribuyendo a la reciente volatilidad en los mercados financieros. El gobernador del banco central de India, dijo que podemos estar viviendo ahora el lado oscuro de los enormes estímulos monetarios de los años recientes. "Con varios bancos centrales con el pie firmemente puesto en el acelerador y ante la variedad de nuevas políticas monetarias agresivas, no está claro que realmente nos hayamos beneficiado".