En el PSOE han tenido que salir en tromba este miércoles a desmentir los innumerables rumores sobre negociaciones secretas y hasta sobre pactos de Gobierno ya firmados. Lo ha hecho oficialmente, como ha hecho Antonio Hernando, para insistir en que es el turno de Rajoy, hay que esperar a que el Rey concluya sus consultas, etcétera, aunque aprovechando para soltar algún halago hacia el lado de Podemos, y extraoficialmente para recordar que el escenario está todavía muy abierto y, sobre todo, que Pedro Sánchez no quiere echarse encima a los barones del PSOE antes de la trascendental cita del 30 de enero.
Podemos, por su parte, ha alimentado las especulaciones con las declaraciones de sus portavoces gallegos y valencianos hoy mismo ofreciendo su voto a Pedro Sánchez para conformar “un gobierno de izquierdas” sin mencionar el referéndum. Hasta se lo han comunicado al Rey.
Harán falta, además, más socios para superar los 163 escaños de un casi seguro ‘no’ de PP y Ciudadanos, por lo que tarde o temprano Podemos y PSOE tendrán que hacer sitio a alguien más en la mesa de negociaciones. Según Albert Rivera, será el PNV y sus seis valiosísimos diputados. Es lo lógico: la alternativa -ERC, DL, Bildu…- no es asumible para Sánchez. Sin embargo, sin su abstención no podría ser presidente. Alberto Garzón también está por la labor.
Donde parece que no se mueve nada, ni siquiera bajo cuerda, es en el ‘otro’ lado del Hemiciclo. “No, no y no”. Juan Carlos Girauta, portavoz del grupo parlamentario de Ciudadanos, ya no sabía cómo convencer esta mañana a los incrédulos periodistas que le preguntaban si están negociando con otros partidos. Ni con el PSOE ni con el PP, ha reiterado con vehemencia el diputado.
Girauta ha sido especialmente crítico con el PP. “La inacción de Rajoy no es normal”, ha diagnosticado el portavoz de C’s, donde, ha dicho, están muy “sorprendidos” de que nadie les haya llamado, ni desde Moncloa ni desde Génova. Entre los populares tienen una explicación muy clara aunque también estén de los nervios: el presidente es así, no es la primera vez que pospone una decisión hasta el último minuto.