martes 26 de mayo de 2015, 09:26h
Los ciudadanos participan democráticamente cada cuatro años y
dictan sus lecciones soberanas que suelen estar trufadas de lo que se denomina
sabiduría popular. Cada uno habla de la feria según le va en ella, eso es
lógico y humano pero a la hora de analizar los resultados electorales en la
España municipal y autonómica hay aspectos evidentes. Los votantes que
depositan su confianza en los dirigentes políticos exigen solvencia y seriedad
tanto en las ideas y principios como en los comportamientos.
Todos dirán que
han ganado, sólo Rosa Díez ha tenido que dimitir después la debacle de su
formación, e intentarán poner al mal tiempo buena cara pero se equivocarán de
nuevo si no atienden las lecciones soberanas de los ciudadanos. Por ejemplo,
cuando se habla de regeneración política, de renovación se tiende a jubilar a
generaciones enteras porque han formado parte de uno u otro equipo. Enorme
error, porque la regeneración precisa principios y valores sólidos, actitudes
solventes e ideas verdaderamente democráticas sin importar demasiado la edad.
Cada partido político tiene su ejemplo evidente.
El más trascendente, por el
riesgo que se corrió cuando se le nombró, es el del candidato socialista a la
presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo. Su figura personal
superó posibles reticencias por haber sido ministro de Educación en el último
gobierno de Rodríguez Zapatero y estupideces pseudomodernas sobre el carisma y
la simpatía. Los votantes han demostrado su hartazgo con los charlatanes y
demagogos, por un lado, y total rechazo a quien ha tenido relación, directa o
indirecta con la corrupción.
Otra figura
con edad y prestigio es la jueza Manuela Carmena que ha conseguido magníficos
resultados en Madrid. Y otra persona que políticamente no estaba contaminada
por la corrupción, Cristina Cifuentes, ha cosechado mejores resultados. Hay quien quiere enterrar el bipartidismo, es
legítima y necesaria la pluralidad pero hay que cuidar mucho el diagnóstico
para evitar errores con graves consecuencias para el sistema de convivencia.
Entre las lecciones soberanas se puede destacar que es imprescindible recuperar
principios y valores porque la crisis económica no sólo golpeaba con el paro,
provocaba desafección y desencanto en grandes sectores de la sociedad. Por eso,
no sólo vale poner en valor la creación de puestos de trabajo, recuperar
económicamente a España, que es muy trascendente, se precisan candidatos
solventes, con prestigio acreditado y sin tacha de corrupción, sin importar la
edad. Y capacidad de pactos políticos transparentes.
Periodista. Director de 'Atalayar, entre dos orillas'. Colaborador en diversos medios como Punto Radio, Onda Cero, COPE, El Independiente y Colpisa. Colaboro en COPE, Colpisa, TVE, RNE y Diariocritico. Es autor de libros como 'Casco azul soldado español' o 'Misión: Líbano'. También fue director de los estudios 'Cómo informar sobre infancia y violencia' y 'Cómo informar sobre violencia contra la mujer en las relaciones de pareja' en colaboración con el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia.
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