La guerra fría se calienta
viernes 14 de marzo de 2014, 14:15h
El mundo siempre
tiende a complicarse; quién nos iba a decir a las generaciones que vivimos peligrosamente durante tantos
años la guerra fría, aquello que se dio
en llamar el "equilibrio del terror", que de pronto, casi de la noche a la
mañana íbamos a asistir a una nueva versión de aquellos días agónicos con el
viaje de unos misiles rusos hacia Cuba que Norteamérica iba a impedir por las
buenas o por la malas. Fueron horas de incertidumbre y tal vez el episodio en
el que más cerca estuvimos todos de una posible tercera guerra mundial. Hubo
otros momentos terribles y vergonzosos en los que Occidente miró hacia otro
lado y dejó sin más que los tanques rusos invadieran Hungría o aplastaran sin
contemplaciones la primavera de Praga. Llegó la perestroika -hoy tan lejana
ya-, la caída del muro de Berlín, la guerra -otra vez- de los Balcanes y al
final un cierto encaje de todas las piezas que se volvió a romper con la
amenaza del terrorismo islámico.
Parecía que el
larguísimo enfrentamiento entra el Pacto de Varsovia y la OTAN estaba ya
cerrado definitivamente, cuando esa armonía, siempre endeble, se rompe de pronto
y el conflicto de Crimea vuelve a calentar la vieja guerra fría y ocupa las
primeras páginas de todos los periódicos del mundo y repite escenas que
parecían ya olvidadas: despliegues de flotas, maniobras militares, reuniones
diplomáticas urgentes y... un final que tiene que estar próximo pero difícil de
prever.
Si esto mismo
hubiera sucedido hace treinta años, hoy estarían en alerta máxima todas la naciones,
volvería a hablarse del famoso "teléfono
rojo" y el mundo contendría el aliento en espera de que no ocurriese lo
peor. Pero no es este el panorama que se
observa; naturalmente que hay
preocupación pero tal vez no hay miedo. ¿Nos hemos acostumbrado a la paz o es
que la Historia no puede repetirse porque los protagonistas ahora son
distintos? ¿Tanta distancia hay entre Obama y Kennedy y entre Putin y Nikita Jrushchov? A
Putin le sale la KGB que lleva dentro y a Obama la necesidad de seguir
demostrando que es el más fuerte. ¿Hay diferencias? No estaría yo muy seguro
salvo que los intereses económicos priman hoy sobre las ideologías y todo
parece indicar que vamos hacia una política de hechos consumados. Europa y los
EEUU protestarán enérgicamente pero Rusia se quedará con la pequeña península
que ya controla y la crisis se cerrará poco a poco sin que se llegue a disparar
ningún misil. Algo hemos adelantado, aunque no parece la situación ideal.
Ucrania advierte de que si empieza una guerra con Rusia no habrá final, pero Ucrania
se va a quedar sola en ese caso, recibirá palmaditas en la espaldas de todos
los socios occidentales pero nada más, muchos ánimos y unos cuantos millones de
euros para salvar una crítica situación económica. Es la política, amigos, y
con los problemas que tienen todos dentro de casa, no está la cosa como para
mover un dedo en un gatillo demasiado peligroso.