¿No es europeo el aborto?
domingo 22 de diciembre de 2013, 14:28h
Antes y después de la adhesión a la entonces
llamada Comunidad Económica Europea, los españoles siempre echaron mano
de Europa -hoy Unión Europea- para buscar referencias. A menudo,
económicas, pero también sociales, económicas y culturales. Incluso
deportivas. Y a su manera, España se fue pareciendo cada vez más a eso
que solemos llamar Europa. Fue una manera de vivir mejor, de ser
mejores.
Dos episodios
suponen ahora una clara marcha atrás. Por un lado, la crisis, que rebaja
los niveles de bienestar. Por otro, el derecho al aborto. La crisis es
difícil de frenar en seco. El derecho al aborto solo exige aceptarlo,
pero el partido del Gobierno prefiere no ver que en la mayoría de la
Unión Europea el aborto es un derecho de la mujer en las primeras
semanas de embarazo, ya que solo cinco países -entre ellos ninguno de
los grandes- tienen un sistema de supuestos, con la particularidad que
la ley de supuestos del Reino Unido es en la práctica una ley de plazos.
En Francia, Alemania, Italia..., gobierne la izquierda o gobierne la
derecha, la mujer puede decidir interrumpir su embarazo libremente,
dentro de un plazo determinado. Lástima
que, a diferencia de lo que pasa en otros países europeos, aquí no
quepa el consenso, entre otras razones porque hay grupos y personas
contrarias a cualquier tipo de regulación y, sobre todo, porque hay
quienes mezclan sus respetables convicciones personales con la moral
colectiva del conjunto de los ciudadanos.
La
derecha española está en este tipo de asuntos lejos de la derecha de
otros países, donde conservadores y progresistas alcanzan acuerdos en un
derecho que si a alguien pertenece es a las mujeres. De hecho, en
España ya no hubo consenso en el 85, por mucho que se empeñe en hacer
creer lo contrario la desmemoria del PP, que debe recordar que presentó
recurso ante el Constitucional contra la primera ley del aborto, a la
que se opuso en el Congreso.
Ni la ley del 85 ni la que promueve ahora el Gobierno de Rajoy
garantizan la plena libertad de las mujeres ni la seguridad jurídica de
los médicos, al tiempo que mantienen cierta confusión sobre el control
de los supuestos que permiten abortar. Por eso mismo, el establecimiento
de un plazo de 14 semanas para abortar libremente, como ocurre en la
mayoría de los países europeos, no parece tan descabellado en pleno
siglo XXI. ¿O es tan diferente la derecha española de las de Francia o
Alemania?
@J_L_Gomez
Fundador y editor de Mundiario, también es columnista de la agencia Europa Press. Tertuliano de TVG y Radio Galega, colabora en La Región. Dirigió Capital, Xornal y La Voz de Galicia. Ex director editorial de Grupo Zeta. Autor del libro Cómo salir de esta. Coeditor del Anuario del Foro Económico de Galicia.
Twitter: @J_L_Gomez
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