Este Gobierno, ¿de dónde ha salido?
viernes 20 de julio de 2012, 16:44h
Esta gente del Gobierno, ¿de dónde ha salido?
Sí, de las urnas, pero por las urnas ha pasado solo, y tiene que venir
de algún sitio, de un sitio crepuscular y extraño donde la asfixia
económica y moral de los débiles produce regocijo e hilaridad. No es
cosa, ciertamente, de señalar como tara específica de éste Gobierno su
inclinación a la mentira y al incumplimiento sistemático de sus promesas
electorales, pues, en puridad, casi todos lo hacen, pero ese fervor que
le anima, y que tanto desanima a los demás, de gobernar contra el
pueblo, contra sus intereses, contra su bienestar, contra sus
potencialidades, contra su presente y contra su futuro, sí que va
resultando específico, seña de identidad, de ese grupo estrambótico e
imperito que ha reunido Mariano Rajoy diríase que para quitarles a los
españoles hasta la alegría de vivir.
Dejando a un lado el hecho, de envergadura monstruosa, de que en
el esfuerzo y el sacrificio comunes que se solicitan para afrontar la
ruina de nuestras finanzas, nada se pide, ni se exige, ni se incauta, a
los que la desencadenaron, como tampoco a las grandes fortunas,
especialistas de suyo en hacerse volátiles e invisibles, otro hecho, el
del encarecimiento brutal de las entradas al teatro, de los libros
digitales o de los cuadernos y los lápices de los niños, de la Cultura
en suma, mientras se mantiene intacto el precio para ir a los toros y al
fútbol, habla por sí solo, ¡y cómo habla!, de la tendencia casi
mística, irracional en cualquier caso, de esa gente a hundir en la
miseria a las personas. En ese clima de subversión institucional que
crea el designio del Ejecutivo de fastidiar todo lo posible a la
ciudadanía, el comentario del Rey alardeando de no estar de baja, como
si su disfunción de cadera fuera a resultas de un accidente laboral, no
rechina tanto como en una realidad congruente debiera.
Este Gobierno, ¿de dónde ha salido? Pasó, sí, por las urnas, pero
como quien pasa sin detenerse ante un escaparate vacío. Pero, ¿de dónde
viene? ¿Y a dónde pretende llevar a los españoles con su ajuste de
cuentas, que no de las cuentas de quienes las tienen ubérrimas en los
paraísos fiscales?