Del informe se deduce que ser elegido como anfitrión aporta a la ciudad credibilidad en los mercados financieros, mejoras significativas en las infraestructuras, desarrollo económico a largo plazo y un clima de colaboración ciudadana que no sería posible conseguir con medidas políticas o económicas.
Según el estudio, este hecho es especialmente significativo en países emergentes, que pueden llegar a experimentar un avance económico y social de aproximadamente 15 años cuando actúan como anfitriones de este tipo de eventos.
A pesar de estos datos, la celebración de la máxima cita internacional del fútbol en tierras sudafricanas está teniendo lugar en un año especialmente relevante, marcado por la recesión económica mundial, lo que unido a la lejana ubicación geográfica del país, ha reducido considerablemente el flujo de turistas desplazados para animar a sus selecciones.
Sin embargo, el Mundial traerá una serie de mejoras en las infraestructuras sudafricanas. Junto al evidente crecimiento del sector hotelero, la red de transporte público, deficiente antes de la celebración del evento, ha experimentado una gran evolución, con la implantación de un tren de alta velocidad, una red de autobuses y la finalización de obras de mejora en los aeropuertos que en algunos casos llevaban cinco décadas en proyecto.
El Medio Ambiente y la seguridad, principales preocupaciones
Con el objetivo de reducir el impacto medioambiental y el gasto energético derivado de la construcción de campos de fútbol, aeropuertos y autopistas, se han desarrollado algunas medidas en los estadios, entre las que destacan la implantación de sistemas de ventilación natural o mecanismos de captación de aguas.
En ciudades como Johannesburgo, Ciudad del Cabo o Durban, la emisión de grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera se ha convertido en uno de los mayores problemas, por lo que se ha desarrollado un plan de plantación masiva de árboles con el fin de reducir una contaminación ambiental que amenaza con dañar sin paliativos una de las reservas mineras con mayor riqueza y diversidad del mundo.
Otro de los grandes retos a los que se enfrentan las autoridades sudafricanas es la seguridad y para ello, han creado una red de colaboración internacional formada por más de 30 países que garantizan la seguridad de los visitantes y minimizan las acciones terroristas. A nivel interno, se han destinado 40.000 profesionales y 56 juzgados para resolver las contingencias delictivas que puedan surgir antes de que termine el Mundial.
Una economía creciente en plena recesión, colaboración entre todos los poderes públicos, renovado sentimiento de orgullo nacional y un alto perfil como destino turístico serán factores clave para que, una vez terminado el Mundial, Sudáfrica se convierta en un jugador principal en el escenario internacional, aunque no se debe obviar que una cuarta parte de la población sudafricana se encuentra desempleada y sobreviviendo con menos de 1,25 dólares al día.