¿Ironía? ¿Desprecio? ¿Humor a la gallega? ¿Un poquito
de todo? Lo cierto es que
Mariano Rajoy ha evitado este viernes hablar en San Petersburgo de
las últimas revelaciones sobre el 'caso Bárcenas', pero lo ha hecho con ¿ironía?,
afirmando que
"este tema no se ha debatido ni ha suscitado mayor
interés" en los debates con los mandatarios de los 20 países más
influyentes del planeta. Es decir, en la
reunión del G-20.
Rajoy evitó así responder a si negoció con el
extesorero del PP, Luis Bárcenas, las condiciones de su renuncia, limitándose a
decir que sobre este asunto ya dijo todo lo que tenía que decir en su
comparecencia en el Senado el pasado 1 de agosto: "Todo cuanto tenía yo
que decir sobre ese asunto ya lo he dicho donde tenía que decirlo, ante la
representación de la soberanía nacional el día 1 de agosto", dijo en rueda
de prensa en San Petersburgo, después de participar en la Cumbre del G-20.
Rajoy evitó hasta en tres ocasiones
hacer comentarios sobre la declaración ante el juez de la secretaria general
del PP,
María Dolores de Cospedal; declaración que, según ha revelado
Diariocrítico,
fue pactada por Cospedal con el propio Rajoy tres días antes de
que la secretaria general del PP compareciera ante el juez
Pablo Ruz.
Hay que recordar que,
según la transcripción
conocida el jueves, Cospedal afirmó que fueron el propio Rajoy y el
exsecretario general del partido,
Javier Arenas, quienes negociaron con
Bárcenas los términos de su renuncia como senador y tesorero.
En el Pleno celebrado en el Senado el pasado 1 de
agosto, Rajoy admitió que se equivocó con Bárcenas, pero descartó dimitir o
convocar elecciones, como demandó la mayoría de los grupos de la oposición.
Además dijo que en el PP se ha pagado siempre en "blanco", no se ha
llevado una doble contabilidad, ni se ha ocultado ningún delito.