El cómitre de la patronal
martes 18 de junio de 2013, 16:32h
Vivimos tiempos atroces. Tiempos en los que la
crisis, el temor a perder el empleo o la misma circunstancia de
precariedad e indefensión que apareja el paro ha instalado una suerte de
resignación generalizada entre los más desfavorecidos de la sociedad.
Desamparo que se amplia y cobra dimensión por obra, también, del
descrédito que arrastran los sindicatos. El resultado de todo esto es
que la patronal o algunos de sus dirigentes, están crecidos. Comparecen
y hablan con un plus de dureza que raya incluso la crueldad. Todo les
parece poco a la hora del negocio y todo les parece mucho cuando se
trata de derechos que amparan a los trabajadores. Les parece
insuficiente la reforma laboral del Gobierno Rajoy que ha laminado las
indemnizaciones facilitando de paso los despidos; quieren más. Quieren
reducir el tiempo de libranza del que dispone una trabajador para
enterrar a sus familiares más allegados. Cuatro días les parecen muchos
para organizar un entierro, llorar al muerto, despedir el duelo y
organizar su recuerdo.
Así lo ha dicho José de la Cavada, responsable de relaciones
laborales de la CEOE. Este ciudadano que acredita tanta dureza y que más
que de la Cavada -como indica su apellido- a dónde en realidad remite
es la Caverna (y no precisamente a la de Platón), no puede estar donde
está si, de verdad, bajo la presidencia de Juan Rosell, la CEOE quiere
proyectar una imagen actual y democrática. Máxime tras aprobar en
Asamblea General -para que entre en vigor el próximo 1 de septiembre- un
compendio de pautas y valores que sustituye y mejora el anterior Código
de Buenas Prácticas.
La CEOE que al igual que los sindicatos se financian con cargo al
dinero que pagamos los contribuyentes no puede tener entre sus
directivos a un personaje tan insensible al dolor ajeno. Al escuchar sus
palabras me ha venido a la memoria una cita de Adam Smith en "La
riqueza de la naciones". Dice así: "Todo para nosotros y nada para los
demás, parece haber sido la ruin máxima de los amos de la Humanidad en
las diversas épocas de la Historia".
El presidente Rosell que tiene acreditado un talante muy distinto
al del mencionado responsable de relaciones laborales de la
patronal que preside, no puede avalar a un individuo como el que da pie
a la noticia y a la indignación de miles de españoles. Personaje que,
por cierto, nunca debería haber sido elegido para desempeñar dicha tarea
visto que hace tres años fue denuncido por la Inspección de Trabajo
y multado con 25.000 euros por trato "humillante, ofensivo e
intimidatorio" a sus trabajadores. Con semejante perfil no puede seguir
en la directiva de la CEOE .Ya debería haber dimitido. O le deberían
haber destituido. El siglo XXI no es tiempo para cómitres.