Eligió un mal día el conjunto montañés para dejar al descubierto sus vergüenzas en defensa. En una jornada más que propicia para aliviar la presión después de la derrota de los tres equipos en descenso, los santanderinos dieron razones de sobra para justificar su delicada situación cuando sólo restan dos jornadas de campeonato.
Salió más decidido el Sevilla, más concentrado, o cuanto menos beneficiado por la fortuna en los primeros compases. Al poco de sonar el pitido inicial, Negredo rebañaba un balón suelto en el área para inaugurar el festival sevillista y asestar un primer golpe a la moral cántabra, muy tocada de inicio.
Luego llegó el festival de Diego Capel, que dinamitó al rival y con él al partido. El almeriense provocó un penalti que transformaría Kanouté, y en un comienzo fulgurante de la segunda parte puso en la cabeza de Jesús Navas el tercero y se encargó de convertir el cuarto a pase del de Los Palacios. No valieron goles de honor para un equipo que compromete seriamente su continuidad en Primera.
Y es que su próximo compromiso en Liga es el Valladolid, que aunque con más trabajo de su parte también cayó frente al Atlético de Madrid (3-1). Los blanquivioletas, reactivados desde la llegada de Javier Clemente, salieron con ímpetu al Calderón, pero su falta de chispa arriba condenó sus opciones.