La rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense caía ayer después de que los datos del IPC de abril se situaran en línea con lo esperado y no apuntaran a un giro en la política monetaria de la FED. Los precios al consumidor subieron en abril un 0,4%, tras avanzar un 0,1% en marzo, por el aumento del coste de la gasolina y los alquileres, mientras que la inflación subyacente se mantuvo fuerte, lo que podría garantizar que la FED mantenga los tipos de interés elevados durante un tiempo.
Sin embargo, hubo algo de alivio para los consumidores, ya que el informe del Departamento de Trabajo mostró que los precios de los alimentos consumidos en el hogar disminuyeron por segundo mes consecutivo y los costes del gas natural y la electricidad descendieron. Los precios de servicios también mostraron una caída. En términos interanuales, el aumento del IPC se desaceleró a menos del 5% por primera vez en dos años. Pero la inflación sigue siendo más del doble del objetivo del 2% de la FED lo que, junto con la resiliencia del mercado laboral, hace que sea poco probable que el banco central comience a recortar los tipos este año. Los mercados apuestan por que la FED mantenga los tipos sin cambios en su reunión de junio, a menos que se produzca un repunte inesperado de las presiones sobre los precios. El IPC de mayo se publicará el 13 de junio, un día antes de que la FED concluya su reunión de dos días.
Mientras, aquí en Europa, el gobernador del
Banco de Portugal y miembro del Consejo de Gobierno del
BCE declaró que el tipo de interés oficial del banco central se acerca a su nivel máximo, pero aún son necesarios más "ajustes". Prevé que los tipos empiecen a reducirse en algún momento del próximo año.