El BCE mantuvo, tal y como se esperaba, los tipos de interés sin cambios, pero dijo que la reunión de septiembre estaba “completamente abierta”, ya que rebajó su visión sobre las perspectivas económicas de la zona euro y predijo que la inflación seguirá cayendo. La presidenta del BCE señaló que el crecimiento probablemente se haya desacelerado en el segundo trimestre y que la actividad inversora junto con la pobre producción industrial apunta a una débil expansión en el futuro. Los comentarios refuerzan las expectativas de que la débil actividad seguirá reduciendo las presiones sobre los precios, lo que permitirá al BCE recortar aún más los tipos, tal vez una vez por trimestre. Esta vez Lagarde dijo que el banco no se comprometería previamente con ninguna trayectoria de tipos y que los datos guiarían las decisiones. "Así que la cuestión de septiembre y lo que hagamos en septiembre está completamente abierta".
Mientras tanto, en Estados Unidos, Biden enfrenta una creciente presión para renunciar. El intento de reelección de Biden enfrentó una nueva agitación después de conocerse que los principales líderes demócratas le habían presionado en privado para que pusiera fin a su campaña. El líder de la mayoría del Senado de Estados Unidos, el líder de la minoría de la Cámara de Representantes, y la ex presidenta de la Cámara de Representantes, han expresado en los últimos días su profunda preocupación directamente a Biden de que no sólo perderá la Casa Blanca, sino que también le costará al partido cualquier posibilidad de recuperar la Cámara de Representantes en las elecciones del 5 de noviembre.