Ayer, unos datos en general sólidos sobre el mercado laboral y la evolución de los precios en EE.UU. parecen haber calmado el temor a una fuerte desaceleración de la economía estadounidense. Por un lado, las solicitudes de subsidios por desempleo en la última semana bajaron a mínimos de 49 años y medio. Por otro, los precios al productor registraron en marzo su mayor subida en 5 meses, con una subida del 0,6%, tras el aumento del 0,1% anotado en febrero.
No obstante, los datos no son suficientes como para cambiar las expectativas de que la Fed mantendrá los tipos sin cambios durante este año. Ayer, el presidente de la Fed de St. Louis, apuntaba que los mercados financieros están emitiendo señales preocupantes sobre el panorama económico de EE.UU. y la Fed debe “pisar con cuidado” para mantener el dinamismo de la actividad. Según este miembro del comité que fija la política monetaria de la Fed, hay dos señales particularmente preocupantes de los mercados: los rendimientos de diversos valores de deuda del Gobierno y las apuestas de los inversores en torno a las perspectivas de inflación.
El funcionario afirmó que las autoridades de la Fed debían evaluar con seriedad la posibilidad de un prolongado periodo en el que los tipos de interés se mantengan más altos para la deuda del Gobierno de corto plazo que para los bonos de largo plazo, ya que el escenario podría ser un indicativo de recesión. De hecho, la rentabilidad de los bonos estadounidenses de 3 y 5 años está por debajo del bono a 2 años.