La situación económica, sanitaria y política de Estados Unidos está capitalizando la atención de los mercados. El presidente de la Reserva Federal señaló el miércoles que el camino para la economía era extraordinariamente incierto y que el aumento reciente de los casos de coronavirus comienza a pesar sobre la actividad económica. Los datos publicados ayer por el Departamento de Comercio mostraron que el PIB se contrajo en el segundo trimestre un 9,5% con respecto a trimestre anterior y un 32,9% en tasa anualizada, el mayor ritmo desde la Gran Depresión.
Además, el Departamento de Trabajo informó que las nuevas solicitudes de prestaciones por desempleo se han incrementado por segunda semana consecutiva. En el terreno político, el Presidente norteamericano se refirió ayer a la posibilidad de un retraso en las elecciones presidenciales previstas para noviembre aunque el Presidente no tiene competencias para cambiar la fecha, ya que la Constitución establece que el nuevo Congreso (también hay elecciones legislativas en la misma fecha) debe construirse el 3 de enero, y que el mandato del presidente debe empezar el 20 de enero. Los Demócratas, incluido el aspirante presidencial, ya han puesto en marcha preparativos para proteger a los votantes y la celebración de las elecciones.
Estos factores han generado una mayor incertidumbre, que se suma a las tensiones entre Estados Unidos y China de las últimas semanas. En este entorno el dólar y los rendimientos de los bonos del Tesoro caían a mínimos de los últimos meses, y los principales índices bursátiles se vieron presionados a la baja.