Ayer el BCE publicó las actas de la reunión del 26 de abril en la que mantuvo sin cambios los tipos de interés y tras la cual su presidente dijo que la economía europea sigue fuerte aunque señaló que había evidencias de un leve retroceso con respecto a finales de 2017. En las actas se señala que el crecimiento de la zona euro podría desacelerarse aún más, pero la expansión sigue siendo sólida y con una base amplia. Las autoridades monetarias están debatiendo si finalizan sus compras de activos o mantienen el estímulo, considerando que el actual programa de compra de bonos del BCE por importe de 30.000 millones de euros que expira en septiembre y que la economía ha registrado un enfriamiento inesperado y factores de riesgo político. "La incertidumbre que rodea el panorama se ha incrementado y se consideró que era necesaria cierta cautela para interpretar los eventos recientes, también porque la moderación en el crecimiento parece ser generalizada en cuanto a países y sectores", dijo el BCE en sus minutas. Coincidiendo con la publicación de las actas del BCE, la Oficina Federal de Estadística de Alemania publicaba que el PIB alemán creció en el primer trimestre un 0,3% frente al 0,6% del trimestre anterior. A pesar de la moderación, Alemania registra veinte trimestres consecutivos de crecimiento positivo, lo que supone la fase más larga desde 1991. La moderación del crecimiento se debió a una pérdida de dinamismo del sector exterior y la caída del gasto público.