La semana pasada en el encuentro de bancos centrales en Sintra, el mensaje general de los principales responsables de las políticas monetarias subrayó la necesidad de hacer frente a los riesgos que pueden derivarse de una inflación que se perpetúe por encima de los niveles objetivo.
Los responsables de política monetaria han enviado el mensaje de que seguirán actuando para controlar la inflación, aunque el crecimiento económico se ralentice moderadamente. El viernes se publicaron los datos preliminares de inflación de junio de la zona euro, en el que el índice general interanual bajó al 5,5% desde el 6,1%, registrando el séptimo descenso en ocho meses. La inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos, solo bajó a 6,8% desde 6,9%. Los servicios fueron la única categoría en la que el crecimiento de los precios se recuperó, del 5,0% al 5,4%, lo que demuestra la resiliencia de los consumidores a pesar del endurecimiento de las condiciones financieras. Uno de los miembros del consejo de gobierno del BCE advirtió que la inflación de la zona del euro está resultando "más rígida", lo que significa que la decisión sobre cuándo dejar de subir las tasas de interés no es sencilla.
En Estados Unidos, se publicó el índice del gasto de los consumidores (PCE) que es uno los indicadores seguidos por la Reserva Federal y que fue en junio de 3,8% desde el 4,3% anterior. Su menor nivel desde abril de 2021. El PCE subyacente anual fue de 4,6%, frente 4,7% anterior, lo que muestra que la inflación subyacente sigue sin ajustarse al ritmo que desean los bancos centrales.