De la Iglesia lanza un órdago con esta película desde el espectacular inicio en plena Guerra Civil, que sirve de prólogo junto a los fabulosos títulos de crédito. Desde aquí se puede apreciar el talento visual que impregnará toda la película, magnífica puesta en escena, fotografía gris y fría, todo calza a la perfección con lo que se nos está contando. Todavía impactados con este inicio, será cuando entre en acción el payaso interpretado por
Antonio de la Torre cuando conozcamos la verdadera cara del terror y del miedo.
A partir de la presentación de personajes la película se lanzará como una montaña rusa hacia su desenlace, lo que provocará la controversia. Habrá quien no quiera seguir el juego al director, bueno más concretamente al guionista (que en este caso son la misma persona), y pensará que toda esa orgía de locura y violencia que sigue al fabuloso comienzo está de más. Pero es precisamente en ese tiovivo destructivo donde
Álex de la Iglesia da rienda suelta a su lado más visceral y personal. Seguirlo supone una cuestión de confianza absoluta en el director, algo que hacen, sin red, sus tres actores principales, Antonio de la Torre,
Carlos Areces y
Carolina Bang.
Está es una de las razones por las que está película funciona, los actores se entregan en cuerpo y alma a su director. Areces se deja literalmente la piel, Antonio de la Torre está inmenso, logrando crear pánico solo con la mirada. Por último, Carolina Bang sirve de musa tanto de los payasos como del director. En cierto modo su papel sirve de símbolo del país, todos dicen quererla, en cambio, unos la maltratan y los otros no la comprenden.
Entre los secundarios aparecen muchos habituales, como
Santiago Segura, Sancho Gracia, Manuel Tallafé, Terele Pávez, además de un pequeño papel de Fofito, que sirve de homenaje a otros payasos muy importantes en la vida de Álex, los de la tele. Ellos también aparecen en la película, y es que, como decíamos, "Balada triste de trompeta" es un película muy personal, plagada de referencias a un director que se identifica con la figura del payaso, una figura grotesca y descontextualizada.
Habrá quien quiera ver similitudes con el cine de
Tarantino, tras los premios en Venecia concedidos por un jurado presidido por el director de "Pulp Fiction". Y puede que los haya, principalmente con "Malditos Bastardos" donde Tarantino rescribía la historia de la II Guerra Mundial, algo de eso hay en la mirada de esta Balada sobre la Transición, aunque luego las películas son tan distintas como sus autores, ya que si una es 'tarantiniana', la otra es 'delaiglesiana'. Puede que la más 'delaiglesiana' de su carrera, por algo es la primera vez que el guión lo firma solo, sin la colaboración de Jorge Guerricaechevarría.
El cine de De La Iglesia es como "Balada triste de trompeta" una montaña rusa en la que los picos, "El día de la Bestia" y "La Comunidad", anuncian una caída en picado, "Perdita Durango" o "Muertos de risa". Si esto es realmente así, la caída tras esta película será de órdago.
Balada asesina de Alex de la Iglesia
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