Opinion - José Hidalgo Pallares
El ejemplo de Cobos
21-07-2008
La madrugada del último jueves, el Senado argentino rechazó un proyecto enviado por Cristina Fernández, mediante el cual se buscaba la ratificación del confiscatorio sistema de retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias (impuestos que aumentan a medida que sube el precio de exportación, llegando, en el caso de la soya y el girasol, al 95% del excedente sobre un precio referencial).
El gran protagonista de ese inesperado desenlace, que significó un duro revés para Fernández y un triunfo para el campo y la oposición política, fue Julio Cobos, vicepresidente de Argentina.
Es que Cobos, en su calidad de titular del Senado, tuvo la responsabilidad de desempatar una votación cuyo resultado había generado una enorme expectativa en toda Argentina. De hecho, antes de que el Senado se instalara para discutir el tema, los seguidores de Fernández y quienes apoyaban al sector agrícola organizaron masivas concentraciones en respaldo a sus respectivas posiciones.
En su intervención, Cobos dijo que su rechazo al proyecto de la presidenta se debió a la necesidad de llegar a consensos entre las partes enfrentadas. Es que el proyecto enviado por Fernández al Senado no modificaba en nada los impuestos creados en el mes de marzo, los mismos que motivaron justificadas protestas del sector agrícola, causando grandes pérdidas a la economía argentina.
Antes de la votación, un senador oficialista había tratado de condicionar la decisión de Cobos diciendo que “sería increíble que un vicepresidente vote en contra de su propio gobierno” (como si formar parte de un gobierno significara no poder emitir una opinión propia y tener que agachar la cabeza ante todo lo que imponga el líder). Afortunadamente, Cobos supo hacer prevalecer sus convicciones sobre las amenazas y posibles reprimendas.
Lástima que en Ecuador no hayamos visto lo mismo, que, al contrario, los asambleístas de gobierno hayan sucumbido ante la urgencia del régimen por cumplir con sus “tiempos políticos”, que no hayan tenido la honestidad o la valentía suficientes para realizar conscientemente el deber que se les encomendó y hayan terminado cediendo a las ambiciones o las bravuconadas del presidente.
jhidalgo@lahora.com.ec