El viaje ha sido raudo, veloz, menos de 48 horas entre nuestra salida y nuestro aterrizaje de nuevo en Barajas y sin embargo tengo la sensación de haber vivido una eternidad en Polonia.

 

Fuimos un grupo de Diputados y Senadores del Partido Popular a conmemorar el 65 Aniversario de la liberación de los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau, y el final por tanto de la propagación del horror más terrible del último siglo, pero no de su desaparición porque éste ha quedado grabado en cada ladrillo, en cada piedra, en cada madero y en cada milímetro de estos dos campos de exterminio.

 

 

Por suerte para todos los seres humanos de nuestro planeta, el cine y los medios de comunicación se han encargado bien de transmitir lo que allí pasó para que todos lo conozcamos y lo demos a conocer generación tras generación; pero aunque a uno le parezca haber visto antes todo lo que allí se observa, estar en pie frente a barracones de la muerte que se pierden en el horizonte, te obliga a respirar por primera vez el olor real del horror y del sufrimiento, haciendo nueva, distinta y dolorosa cada imagen.

 

A estas jornadas han asistido parlamentarios de todos los países de Europa y también de Israel. Ha sido un gran momento para conocer algo más de un apasionante Estado y de un apasionado pueblo. Hemos hablado mucho del pasado pero también se han hecho grandes referencias al futuro y las políticas que se deben poner en marcha desde cada región europea.

 

 

No hay otro camino para que no se repita un barbarie que se cometió hace tan sólo 65 años, que no olvidar nunca y no parar de trasmitir lo que allí se vivió. De esa manera, como hemos hecho estos dos días, decenas de Gobiernos, partidos y ciudadanos se seguirán comprometiendo siempre por defender la libertad, la tolerancia y el respeto íntegro a los derechos humanos.

 

Así se pronunciaba David Brin, que sale en la foto con Alfonso Alonso y conmigo. Este gran hombre es un polaco judío nacido en 1930 y que entró en Auschwitz en 1943. David tuvo “suerte” al ser liberado dos años después con el final de los campos, pero dejó ahí a su padre, a su madre y a su hermano mayor y se llevó con él miles de vivencias infernales que no es capaz de olvidar y que le siguen haciendo llorar mientras nos lo cuenta.

 

 

Uno se siente en su sitio cuando la defensa de esos principios le quita el sueño y su trabajo y formación le permite trabajar por ayudar a garantizarlos durante más tiempo, como prometo hacer desde mis responsabilidades en NNGG y en Cooperación Internacional y Derechos Humanos. Aún así hay mil maneras para poder hacerlo, como la asociación que hoy nos ha invitado (EFI) y la de nuestro nuevo amigo Ricardo Ruiz de la Serna que trabajan desde mil ámbitos para conseguirlo.. Por eso os pido, y yo lo haré, que todos, estemos donde estemos, arrimemos el hombro para luchar por ello.

 

Alguien dijo durante estas jornadas: “si no has estado no lo conoces y si has entrado ya no podrás salir de ahí jamás”.  Me pareció exagerado en un primer momento y después de la visita a Auschwitz y Birkenau, se que en mi también se va a cumplir. Te animo a que te sumes a ello.

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