
El Ayuntamiento de Madrid está reduciendo horas en las prestaciones sociales.
Una pareja de ancianos impedidos del distrito madrileño de San Blas ha visto reducida su ayuda a domicilio pese a que los servicios sociales municipales habían valorado que era necesario ampliársela, según ha denunciado este viernes el hijo del matrimonio afectado, Eugenio Martínez, que es invidente y necesita asistencia para hacerse cargo de ellos. Con 81 años, el padre de Eugenio está aquejado de alzheimer, y su madre, Lola, de 75, sufre demencia vascular e incontinencia. Desde hace dos años, ella está recibiendo 46 horas mensuales de ayuda a domicilio, mientras que él recibe 11 horas, cuando los servicios sociales le reconocieron, en diciembre del pasado año, el derecho a recibir hasta 69.
Sin embargo, el Ayuntamiento, según el hijo de la pareja, no sólo no va a conceder la ampliación que le corresponde a su padre, sino que también va a reducir las horas de su madre. Martínez ha señalado que pese a que su padre tiene un 69 por ciento de discapacidad y “un derecho reconocido, según la aplicación del baremo de 69 horas mensuales de ayuda a domicilio, a fecha de hoy sigue tan sólo con 11 horas”.
En este sentido, ha añadido que desde los servicios sociales municipales se les ha comunicado que “no se va a ampliar de ninguna manera la prestación actual, incluso reconociendo que tiene derecho, porque hay problemas presupuestarios”.
Asimismo, en el caso de la madre, que además de la demencia tiene incontinencia, el hijo ha protestado porque los servicios sociales no le trasladan horas de ayuda los fines de semana, cuando ella las necesita, porque “un pañal hay que cambiarlo todos los días”. En este punto, Martínez ha afirmado que el Ayuntamiento le ha dicho que las horas de ayuda domiciliaria a partir de las 14 horas del sábado resultan mucho más caras, lo que le parece “una excusa banal y muy dolorosa”.
De esa manera, ha denunciado que “están traspasando al entorno familiar la responsabilidad de dar una serie de cuidados que, en determinadas circunstancias, no se pueden dar”. Y es que además de Eugenio, su hermano también padece ceguera y su hermana está aquejada de fibromialgia.
Por tanto, ha asegurado que “no es una cuestión de voluntad, sino de falta de capacidad operativa”, y ha insistido en que “hay cosas que aunque se quieran hacer, resultan imposibles de realizar para ciertas personas”.
Para Eugenio, “es muy doloroso sufrir la aparición de una enfermedad de este tipo, que son degenerativas, que sólo tienen un pronóstico de empeoramiento, y, por lo tanto, siempre se está viviendo el mejor momento posible”. Pero, ha añadido, “es mucho más doloroso encontrar que, cuando se requiere de la Administración pública y de los servicios sociales esas necesidades primarias, sólo se halla una absoluta incomprensión”.
Así, ha criticado, “las personas se convierten en un número que figura en un presupuesto”, y, además, “en un arma arrojadiza entre las distintas administraciones publicas”. En este sentido, se ha referido a que el Ayuntamiento le ha transmitido que “los problemas de las personas gravemente afectadas tienen que ser resueltos por la Comunidad de Madrid”, pero, según él, “la Comunidad dice que los servicios de proximidad, como la ayuda a domicilio, tienen que ser prestados por el Ayuntamiento”.
“Aunque ellos reconozcan el derecho, si el Gobierno de la ciudad no tiene presupuesto para prestar ese servicio, no lo va a prestar”, señala Eugenio, que ha solicitado que “si los presupuestos no están bien hechos, deberían volver a elaborarse, para que exista capacidad presupuestaria con la que resolver los problemas de primera necesidad de los ciudadanos de Madrid”.
El alcalde está engañando a los madrileños y, según los datos que tenemos en el Grupo Socialista, se habría ordenado reducir 10.000 horas de ayuda domiciliaria en Fuencarral, 3.000 en Chamberí, 2.000 en San Blas y 1.000 Vicálvaro.
Fuente Qué y también, Ecodiario, ABC.