En estos días se habla mucho de Caja Madrid. González no creo que sea el presidente apropiado, tiene una historia de posible corrupto importante. Simplemente hay que recordar todo lo ocurrido en Chamberí con el campo de golf,
Pero estoy de acuerdo con Tomás Gómez cuando llama a la responsabilidad y dice: “Las cajas de ahorro en España necesitan una reforma en profundidad, tanto por la reordenación lógica que debe realizarse en el mapa financiero español, como por su estructura decimonónica y obsoleta que hay que superar.
Sin embargo, lo que hay hoy es una legislación que aleja a las cajas de la despolitización y de circunscribir su funcionamiento en el ámbito de la profesionalización.
Pocos procesos han levantado tanta polémica, tanta inestabilidad y tanta inseguridad jurídica, en un momento tan inoportuno, como el proceso de renovación de cargos en Caja Madrid.
En la práctica, con la legislación actual, la presidencia de las cajas de ahorro está vinculada con la persona promovida por el gobierno autonómico de turno. El caso de Madrid no es una excepción, pero su peculiaridad es que en el partido del gobierno autonómico, el PP, se ha producido una fractura irreconciliable que les lleva a una confrontación permanente y, de una manera irresponsable, se traslada a todas las instituciones, incluida Caja Madrid.
Sin duda, si gobernásemos los socialistas la Comunidad de Madrid no estaríamos hablando de esto, ni se habría producido esta crisis que se prolonga ya durante un año.
El PP tiene mayoría suficiente en el parlamento autonómico y la tendrá en la asamblea de Caja Madrid para asegurar que el candidato que decidan sea presidente.
A los socialistas de Madrid sólo nos ha preocupado la estabilidad de la entidad y convertirla en un instrumento útil de lucha contra la crisis y el paro en Madrid. Nos ha preocupado que preste hipotecas a las familias para adquirir viviendas, que asegure la financiación de autónomos y PYMES de la región, que contribuya de manera decisiva a la financiación de los Ayuntamientos para que sean también palanca de relanzamiento económico.
En toda la crisis de la Caja hemos mantenido esta posición y la equidistancia entre Gallardón-Rajoy y Aguirre.
De hecho, sólo pactamos un acuerdo –necesario para esta comunidad que vuelve a ser la que más paro ha generado de toda España en el tercer trimestre del año–cuando logramos concertar los objetivos a lograr por la entidad.
No fuimos los primeros en llegar a un acuerdo de estabilidad, antes lo hizo IU, la patronal y una parte de CCOO. Pero sí fuimos los primeros en alcanzar el acuerdo en base a estos criterios y objetivos para la caja, es decir, para asegurar que la entidad estará al servicio de los ciudadanos. Y así, llegamos al acuerdo de estabilidad junto a UGT y CCOO Madrid, a finales de julio.
Para promover la puesta en marcha de estos objetivos y, al tiempo, vigilar su cumplimiento y colaborar en la estabilidad de la caja también acordamos la integración de todas las fuerzas políticas, sindicales y sociales en los órganos de dirección de la institución.
Y no se llegó a ningún compromiso, ni acuerdo, ni se llegó a mencionar un solo nombre propio para ninguna de las responsabilidades de la entidad.
La iniciativa de promover presidente le corresponde a la Puerta del Sol, y la responsabilidad de los socialistas madrileños es, una vez que el PP formule su propuesta que aún no ha hecho definitiva ni formalmente, decidir si entramos en la institución o nos quedamos fuera de la institución.
Ya nos quedamos una vez fuera, en el 2004, cuando el PP de Aguirre incorporó en el consejo de administración a Romero de Tejada, nombre muy manoseado e implicado en el ‘Tamayazo’ que tanto daño nos hizo a los socialistas. Entonces, decidimos, por loables motivos de protesta y en defensa de la dignidad de la institución, no sentarnos al lado de este personaje.
Decidimos no participar en ningún órgano de dirección y no fue bueno para los madrileños porque la caja ha tenido una gestión muy cuestionable (como mínimo) y no estuvimos allí para intentar reorientar la política de la caja.
Cuando uno lee o escucha las informaciones parece extraerse que los socialistas somos responsables de la propuesta que vaya a hacer Aguirre.
Si alguien es responsable, es la propia Aguirre, y de cómo sea la propuesta del PP, de Rajoy, o de quien corresponda.
Tampoco doy crédito a aquellos que indican una propuesta del gobierno para un presidente de la caja. Primero, porque en mi partido somos las direcciones regionales quienes tomamos este tipo de decisiones en todos los territorios. En segundo lugar, porque si pudiese decidir un gobierno socialista, nunca propondría a un destacado miembro del PP, lo haría evidentemente en otro sentido, y desde luego no a alguien tan vinculado a Lehman Brothers, con la que está cayendo.
Nuestra responsabilidad es decidir si estaremos en la caja. Pero yo me pregunto, ¿Alguien entendería que abandonásemos el parlamento autonómico porque hay tres diputados imputados? ¿O porque siga en el gobierno un consejero responsable del espionaje?
Participaremos en los órganos de dirección de la institución. Los socialistas madrileños siempre, históricamente, hemos decidido nuestra posición y nuestros representantes en todas las instituciones y así lo haremos en esta ocasión, es nuestra responsabilidad y cumpliremos con ella de manera eficaz, como se comprobará en las próximas semanas.
El día que gobernemos cambiaremos la Ley de cajas para que sea imposible el debate partidario y partidista en las instituciones financieras y desde luego, llamamos a la reflexión acerca de un nuevo modelo de cajas, más racional, más moderno y más del Siglo XXI, pero ese sí que es un debate del Congreso de los Diputados”.