Se fue el uno…
Enviado por Fernando Jáuregui | 02/07/09…sÃ, se fue el uno. Y se tendrá que ir el otro. Ya. Qué alegrÃa, al fin el sentido común empieza a imperar.
…sÃ, se fue el uno. Y se tendrá que ir el otro. Ya. Qué alegrÃa, al fin el sentido común empieza a imperar.
Se tienen que ir. Por motivos acaso diferentes, pero, para regenerar usus y costumbres en la polÃtica española, se tienen que marchar. El tesorero del PP Luis Bárcenas y el director del Centro Nacional de Inteligencia, Alberto Saiz. A ellos, sobre todo, me refiero ahora. Respetando toda la presunción de inocencia que se quiera respetar: parece que ellos mismos están convencidos de que no hay culpa alguna en sus actuaciones, aunque ambos lo transmiten fatal a la opinión pública.
Digo que se tienen que ir precisamente por esto: porque, con su secretismo, con su falta de transparencia, con sus maniobras orquestales en la oscuridad, estan haciendo mucho daño a sus respectivas organizaciones. El CNI funciona mal y por algo será que una gran parte de los trabajadores de la ‘casa de los espÃas’ se ha posicionado abiertamente contra su director. Lo del PP, lo mismo: no he encontrado ni un solo militante, ni un solo dirigente, que no piense que Bárcenas se tiene que largar cuanto antes, voluntariamente o con una patada en donde fuere.
El cargo polÃtico no solamente tiene que ser honrado y, además, parecerlo: además, tiene que ser útil para los intereses de su partido o de su Gobierno. En una empresa privada les habrÃan echado a los dos. ¿En qué diablos está pensando Rajoy?¿En qué diablos está pensando Zapatero? La semana próxima deberÃa ser la del cese de ambos, si no quieren dimitir.
Negociar con estos hijos de perra de ETA no signifiuca claudicar; negociar no significa que no paguen Ãntegras sus penas, ni que no sean ilegalizados, ni ceder un ápice en lo que no se puede ceder, que es mucho. Sé que, en un dÃa tristÃsimo como hoy, la palabra ‘negociación’ es la más inadecuada, y yo solamente la menciono porque he recibido muchos correos, algunos de incomprensión, otros insultantes, los menos de aliento, criticando o aplaudiendo mi posición sobre esto. Yo no la oculto: los quiero en la cárcel, pudriéndose, a estos malditos capaces de torturar hasta lo indecible; pocas condiciones humanas más tristes que la de verdugo. Pero sé que, en algún momento del proceso, habrá que negociar la rendición de ellos, de los que queden, de los que perciban que esta sangrÃa no tiene el menor sentido, porque no ganarán. Y eso habrá que explicárselo a los españoles, y a las vÃtimas, que son nuestros héroes. Pero, mientras, a por ellos. A por ellos, Patxi, a por ellos, Rubalcaba, a por ellos todos: quien mató hoy lo pagará el resto de su vida. Amen.
Escribo cuando ya la resaca electoral se ha disipado y, como yo creÃa, fuése y no queda nada. O casi nada; todos piensan ya en la próxima confrontación ante las urnasm el Gobierno se mete en nuevos lÃos –qué mal ha quedado eso de subir los impuestos…cuatro dÃas después de las elecciones– y al pobre Rajoy, que a mà me parece un buen tipo, no hacen más que darle disgustos desde su partido.
Escribo, decÃa, tras haber hablado con un par de fuentes del PP, que me aseguran que el muy acusado tesorero Bárcenas no va a dimitir…por ahora. Dicen que le consideran inocente de los delitos que se le imputan –que él no conoce bien qué se le imputa, porque no tiene el sumario filtrado a El PaÃs– hasta que los jueces no decidan lo contrario, que cabe la hipótesis de que sà lo decidan. Yo sé, me han contado, que Rajoy le pidió la dimisión la pasada semana santa, y que Bárcenas exigió que se lo pidiese por escrito, cosa que Rajoy prefirió no hacer…¿Qué sabrá el tesorero que no conviene que se diga?
Lo de Chaves no es lo mismo: hay un lÃo jurÃdico que me hace sospechar que ahà no va a haber causa penal alguna, aunque estéticamente eso de tener colocados a todos los hermanos en dependencias oficiales u oficiosas de la Junta andaluza quede un poco raro. Pero ¿no es acaso asà el sistema en AndalucÃa? Lo cual no atenúa, sino que, a mi entender, agrava, el asunto.
Pero siempre andamos en la superficie. Y Chaves, Camps y hasta, forzando un poco los términos, Bárcenas, son superficie. Temas todos muy mal tratados desde el punto de vista de la estrategia de comunicación; allá ellos con ’sus’ silencios, sus huÃdas por los pasillos de las Cortes, con las omisiones y peloteos de ’sus’ televisiones.
Creo que, al margen de subvenciones a empresas con familiares dentro, al margen de trajes de Milano y hasta al margen de las trapisondas en la planta sexta (TesorerÃa) de la calle Génova, existen cuestiones de fondo muy, muy serias que el Gobierno, y todos nosotros, tenemos planteadas. Al margen del tema ‘número uno’ que es el paro presente y el futuro, por supuesto. Cunde el nacional-pesimismo ante la falta de salidas, ante la falta de ideas, ante lo inane de quienes nos representan, sean gobernantes u opositores. Hay una alarmante falta de sentido de Estado, que se manifiesta en casi todas las autonomÃas –no digamos ya las bilingües–, hay inseguridad ciudadana, hay –me dicen– cierto ordenado y obediente cabreo militar por la situación de nuestras tropas en Afganistán, hay inseguridad ciudadana creciente ante la falta de trabajo para los que llegaron de otros paÃses…
Hombre, tampoco es como para decir, como hoy ha dicho una compañera de tertulia televisiva, famosa por su radicalismo antigubernamental, que “esto está hecho una pena”. Lo decÃa rememorando estos 33 años desde las primeras elecciones democráticas, el 15 de junio de 1977. Y no, no es verdad: que cuando peor estemos, pese a todo, que estemos como ahora. Lo que ocurre es que a todos nos gustarÃa que todo anduviese mejor: la economÃa, el nivel moral, el nivel de patriotismo, la atención al ciudadano, la educación… Una lástima, porque estuvimos cerca de convertirnos en un paÃs con una transición a la democracia casi envidiable. Y aún somos envidiables en cierto sentido.
No, no importan tanto. Importan algo, sÃ, y Zapatero (y Rajoy, por otros conceptos) deberÃan meditar. Pero es una idea de Europa la que quiebra. Analizar estos resultados solamente en función de la mala actuación del Gobierno español en la crisis, de las meteduras de pata de la señora Aido, del excesivo entusiasmo de la señora PajÃn o de la chulerÃa de la reiterada utilización del Falcon en campaña es un error. La cosa tiene mucho más calado, eurocalado. Aunque la tropa periodÃstica no quiera verlo.
Pero ahora, en cuanto me cuenten un par de cosas, lo amplÃo.
Creo que es la primera vez en mi vida que me planteo, al inicio de la jornada electoral, no ir a votar. Estuve demasiados años sin poder hacerlo como para no considerar una especie de fiesta cada peregrinación a las urnas. Hoy, mi desencanto con la clase polÃtica es grande. No ha sido una campaña ejemplar porque lo que ocurre entre elección y elección tampoco lo es. ¿Con qué datos va a ir a votar hoy la gente? ¿Qué saben del Tratado de Roma, de cómo se elige a quienes nos gobiernan en Europa?¿Quién se ha preocupado de ilustrarnos al respecto?
Europa ha hecho mucho por nosotros y ni siquiera nos damos cuenta. Ya sé que no somos los únicos europeos poco esclarecidos, indiferentes mucho más que euroescépticos. Pero ¿cómo no serlo?
En fin, para mà la jornada de reflexión se prolonga a este domingo (son las 9.20 de la mañana). ¿Iré? ¿No iré? Prometo contároslo al fin de la jornada. No porque mi caso particular importe, desde luego. Pero sà porque estoy seguro de que son muchos los españoles, los europeos, que, a esta misma hora, y ante el panorama festivo con riesgo de lluvia, o con sol, andan como yo: dudando si acercarse al colegio electoral o no.
Se ha originado un cierto revuelo por el hecho de que en diariocritico –y me atribuyo la principal responsabilidad– hayamos propuesto un chat con Doris Benegas, la ‘hermana rebelde’ de Txiki Benegas, segunda en la lista de Iniciativa Internacionalista, que pasa ahora por ser una ‘marca blanca’ de Batasuna de cara a las candidaturas europeas. No sé si hay verdadera relación ‘orgánica’ entre esta candidatura y la ilegalizada formación proetarra. No me gustan algunas de las actitudes recientes de II-SP, que dice haber ‘metido un gol’ al Ministerio del Interior (¿están seguros?) como no me gustaron nunca las de su principal inspirador, el dramaturgo Alfonso Sastre, que siempre anduvo pasado de rosca.
Pero el Tribunal Constitucional, en mi opinión acertadamente porque faltaban pruebas aunque sobrasen indicios, decidió que la candidatura de Sastre-Benegas era legal. Y he creÃdo nuestra obligación, ya que querÃamos traer a los chats de este periódico todas las representaciones con alguna posibilidad, incluir a Doris Benegas; conste que no lo han pedido ellos –me da la impresión de que la candidata no sabÃa bien ni lo que es chat–, sino que es iniciativa nuestra. No nos gusta esta lista, ni nos gusta Arnaldo Otegi, con quien hemos pedido en alguna ocasión entrevista, sin que siquiera se dignase respondernos: no somos, claro está, de los suyos y tampoco nosotros les gustamos a ellos.
Sin embargo, queremos respetar la pluralidad. Y queremos tener y que nuestros lectores tengan la oportunidad de preguntar lo que les inquieta de esta candidatura. Puede que hallemos satisfacción en las respuestas, puede que algunas nos indignen. Pero nuestro deber de periodistas, tal y como lo entendemos, es ofrecer a todos, comenzando por nuestros lectores, la oportunidad de expresarse, una vez que los tribunales han hablado. Nuestra opinión, por supuesto, va por otro lado y la expresamos y expresaremos, también con total libertad, aunque solamente en una ocasión –pidiendo el voto contra Ibarretxe– este diario se haya pronunciado en cuanto a opciones de voto. Ahora tampoco nos pronunciaremos, sino en el sentido de solicitar, primero, que la gente vaya a votar, porque una elevada abstención irÃa en contra del sistema que se quiere dar la UE, y, segundo, que lo haga por opciones inequÃvocamente democráticas.
Acabo de escribir un editorial de urgencia para diariocritico tras ver el primer debate entre los candidatos a las europeas. Esperaba menos, la verdad, aunque el entusiasmo por un auténtico espectáculo polÃtico esté lejos de mÃ. Esto es lo que he escrito:
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Un debate ‘europeo’
Si por ‘europeo’ entendemos civilizado, tranquilo, hasta tolerante –aunque algo tuviera de monólogo para besugos–, el primer debate ante las cámaras de televisión (TVE1) entre los dos principales cabezas de candidaturas para las europeas, Juan Fernando López Aguilar y Jaime Mayor Oreja, fue eso: europeo. Aunque se hablase mucho más de España que de España en Europa y casi nada de Europa. Lástima que algunas apelaciones al franquismo –que aquà pegaba muy poco, la verdad–, a la guerra de Irak y al aborto, por parte del uno y del otro, desluciesen la altura que se pretendÃa dar al encuentro entre dos polÃticos que son honestos, tienen sentido común, dicen lo que sienten –aunque a veces el guión impere sobre la convicción—y…carecen por completo de carisma.
¿Es el carisma un ingrediente imprescindible para ejercer una responsabilidad polÃtica? Claro está que no. Es un ingrediente que ayuda a fomentar el entusiasmo de los electores –y ese entusiasmo parece bastante escaso a estas alturas–, pero nada tiene que ver con ejercer un cargo con responsabilidad y probidad. Estamos convencidos de que Mayor y López Aguilar, un hombre tranquilo el primero, un torrente de palabras el segundo, ejercerán con dignidad de eurodiputados –Mayor lleva años haciéndolo–; nos sentimos incapaces de decidir quién ganó este primer debate ante la televisión. Ninguno de los dos lo perdió. E insistimos en que este tipo de espectáculos es sano para la democracia. Un aplauso sin demasiada vehemencia para ambos y hasta para la moderadora, excesivamente rÃgida, pero implacable.
Eso sÃ: uno sale haciéndose la pregunta de qué diablos van a aportar uno u otro en la marcha de las relaciones de España con esa Unión Europea tan desdibujada, en el fondo aún tan lejana. Quizá es que lo que aquà –y en otros muchos paÃses del Viejo Continente—está en juego es otra cosa, más doméstica: quién gobernará a los españoles dentro de tres años.
Hay quien me acusa de defender ‘en exceso’ a Camps, mientras insisto en que Madrid es la suma de todas las corruptelas. Y no solo en el PP, por cierto. Debo decir que el presidente de la Generalitat valenciana me está decepcionando algo, al menos en sus tibias reacciones ante las acusaciones. No puedo, claro, poner la mano en el fuego por nadie, porque no tengo la información suficiente, pero, si no la tengo, en parte se debe a la huÃda de Camps de los medios de comunicación: ¿quién diablos le aconseja tan, tan mal? Lo mismo queTrillo, saliendo a leer un comunicado sin permitir preguntas tras la sentencia del Yak. Lleva Don Federico, por quien confieso, pese a todo, mi simpatÃa, huyendo de los periodistas desde hace meses. Y de Don Mariano casi, casi, estoy a punto de decir lo mismo: de facilidades para que los chicos de la prensa le traten a fondo, nada.
Pero no crean ustedes que los ministros del Gobierno, los nuevos y los viejos, andan mucho mejor. Ser periodista, en estos tiempos crÃticos que corren, empieza a suponer asomarse a la melancolÃa, suponiendo que te libres del paro o de la prejubilación. Ya sé, ya sé que otros tambié están mal, o peor incluso, pero el sector que yo conozco mejor es este, el mÃo; me creo lo del sacerdocio del periodismo, lo del servicio a la ciudadanÃa, me creo la importancia de la información como bien esencial para la persona y, francamente, me duele lo que está pasando: este periodismo que se conforma con Wikipedia –menuda mierda– o con Google, con los comunicados que nos envÃan desde las empresas o instituciones y con las ruedas de prensa sin preguntas. ¡Pero si ya ni los jefes de prensa se nos ponen al teléfono, y eso que todos los pagamos para eso!
El tema me parece una chorrada. Ya sé que es una provocación escribirlo asÃ. Mañana, palabra, cuando esta noche me cuenten alguna cosilla, me extiendo más. Pero esto no me parece depurar la conducta de la clase polÃtica (lo de Madrid, ojo, es muy otra cosa; Madrid, lo he dicho más de una vez, es Sodoma y Gomorra)