O sea, nada de nada

Enviado por Fernando Jáuregui | 31/07/10

Concluyó la semana política con la tan esperada conferencia de prensa de ‘fin de curso’ del presidente del Gobierno. No dijo mucho nuevo Zapatero –trató específicamente de no hacerlo–, pero nos quedamos con la sensación de que inicia unas dicen que cortas vacaciones con vocación de reflexionar a fondo: para el ‘otoño caliente’ que nos amenaza promete traer nuevas reformas en la política activa de empleo, en la prolongación de la edad de jubilación…Yo creo que también nos traerá un nuevo elenco ministerial, pero esta es una perspectiva, y un clamor, que ZP siempre aleja de sí, al menos en sus declaraciones a los periodistas.

Si tengo que alabar algo en Zapatero, es su capacidad de recuperación: ni una autocrítica por el hecho de haber tenido que variar ciento ochenta grados su política para asegurarnos, con las medidas actuales rechazadas hasta hace tres meses, un futuro de prosperidad. Sin que se le mueva un músculo facial pasa del Este al Oeste. Si tengo que criticar algo en Zapatero, es precisamente esta incapacidad de autocrítica, que genera no poca inseguridad jurídica entre los españoles: ¿será ahora cuando su palabra es buena o variará nuevamente mañana?

Al presidente hay que reconocerle valor: encara una rueda de prensa cuando el Congreso ha dado paso a una reforma laboral simplemente inaceptable para las organizaciones de los trabajadores, que, ahora sí, no tendrán más remedio que poner toda la carne en el asador a la hora de organizar la huelga general. Comparece ZP ante los periodistas el día en el que las cifras del paro sufren un nuevo varapalo y, pese a todo, se atreve a garantizar que las cosas, con las medidas en trance de adopción, van a ir mejor.

Es cierto que algunas bazas le acompañan en esta jugada: los tests de solvencia de la banca española, por ejemplo, que parecen ser una idea suya; la buena cara que empieza a poner a la política económica española esa prensa especializada internacional, habitualmente tan veleta y a la que, sin embargo, se le da tanta importancia; que el turismo, la gallina de los huevos de oro, no esté colapsado, aunque los empresarios del sector aseguren que los ingresos van a ser menores. Y, si es cierto que el paro sigue subiendo tras dos meses en los que no lo hacía, también es verdad que por primera vez se está creando empleo desde hace dos años.

Me parece todo ello, no obstante, insuficiente. No logro comprender cómo sus asesores no incitan al presidente a hacer, en una comparecencia tan señalada como esta ante los medios, anuncios que copen titulares, que infundan esperanzas, expectativas de futuro. Abrir, por ejemplo, una crisis ministerial tiene relativamente poco riesgo y probables buenos resultados, al menos en cuanto a acaparar la atención del personal. Como si no hubiese motivos para cambiar a algunos ministros, y como si, encima, no hubiese dos mandatos parlamentarios para reducir el número de ministerios.

Pero ZP ya ha dicho que a él la prensa no le hace la crisis y ahí está, inmóvil como un buen torero ante el morlaco –que esa es otra–, mirando a los ojos a los periodistas desde su atril en el palacio de La Moncloa y asegurando que aquí no pasa nada. O sea, nada.

Decepcionante

Enviado por Fernando Jáuregui | 30/07/10

Parece que Zapatero, que tiene sin duda una concepción extremadamente ética de su misión, jamás entenderá que el país necesita anuncios ilusionantes –él los llama, despectivamente, “populistas‖, grandes metas en las que fijarse, además de conocer medidas sobre el ‘día a día’ y sobre la gestión bamboleante de una crisis que ya notamos en nuestros bolsillos. Alguien de su entorno debe decir al presidente que, si convoca una rueda de prensa a bombo y platillo –de lo que me congratulo–, ha de ser para decir algo sustancioso, no solamente para cumplir el compromiso adquirido hace cuatro años de comparecer ante los chicos de la prensa cada fin de curso político.

Zapatero tiene muchas cuentas pendientes, algunas de ellas, por cierto, compartidas con varios de sus colegas europeos: se refieren a la crisis económica en sus aspectos más genéricos, a la conducción (mala, por cierto) europea de la política exterior común…Pero tiene también algunas facturas que pagar en casa: desde los perfiles internos de esa misma crisis económica hasta los espasmos institucionales generados por una política equivocada desde varios ministerios.

Y es aquí donde ZP se dedicó, en su rueda de prensa, a echar balones fuera, a la espera, quién sabe, tal vez de ganar tiempo. Ni una condena al comportamiento de Montilla, ni un guiño en torno a una próxima crisis de Gobierno, ni una pista acerca de qué piensa hacer, ahora que las elecciones municipales y autonómicas se acercan, con la crisis abierta en el socialismo de Madrid, entre otros ‘olvidos’.

Se diría que Zapatero se esfuerzo en restar morbo a sus comparecencias ‘especiales’ ante los periodistas, a los que aburre con sus planteamientos optimistas iniciales antes de abordar las preguntas de los informadores con evasivas descomprometidas. A Zapatero le pedimos un mayor compromiso en estos encuentros, que deberían ser más frecuentes, con la prensa. El sabe perfectamente que tendrá que adoptar medidas tajantes en muchos campos –además de en el laboral, en el de la Seguridad Social y en el del déficit—antes de dos o tres meses: si tiene cosas específicas que anunciar a los ciudadanos que le eligen y le pagan, que aproveche estas ruedas de prensa para hacerlo. Y, si no, que haga lo que todos: que lo deje para septiembre.

Pero ¿viene de una vez o no esa crisis de Gobierno?

Enviado por Fernando Jáuregui | 29/07/10

Ha habido, en las últimas horas, bastante nerviosismo en torno a la rueda de prensa que el presidente Zapatero da este viernes para cerrar el curso. ¿Habrá algún indicio en torno a esa remodelación ministerial de la que tanto se habla en los cenáculos y mentideros de la capital? Personalmente, pienso que el presidente echará balones fuera cuando, obligatoriamente, los periodistas le preguntemos al respecto.

Pero esa crisis debe hacerla, tiene que hacerla, y la hará, si quiere –que tampoco estoy seguro ahora de que quiera– tener posibilidades de seguir en La Moncloa. Le queda, si pretende cambiar a algunos, o muchos, ministros, un tranquilo mes de agosto para reflexionar y, si llega el caso, para actuar, porque el próximo día 20 el Gobierno se reúne en Consejo, rompiendo las vacaciones.

Me aseguran que hubo posibilidades de remodelación inmediatamente después de finalizar la presidencia española de la UE, a comienzos de julio. Pero, entonces, una filtración periodística que irritó sobremanera al presidente –que Blanco y Chacón podrían convertirse en vicepresidentes– hizo que Zapatero aplazase cualquier paso en ese sentido. Pero el tema de la crisis, que es cuestión que gusta poco a cualquier presidente del Gobierno que se precie, está ahí, como el dinosaurio de Monterroso, y tiene pocas perspectivas de desaparecer de la agenda de los comentaristas, de los observadores y de la propia clase política, que constata, comenzando por los propios socialistas, que hay que reducir ministerios y cambiar algunos rostros y muchos programas.

Puede que la patata más caliente esté en el área económica, la más vapuleada por la coyuntura y por las críticas. La vicepresidenta Salgado lleva poco más de un año, abrasador eso sí, en el cargo, tiene algunos enemigos en el Consejo de Ministros, pese al sólido apoyo de Pérez Rubalcaba, y ha de lidiar, con muy escasa cuadrilla, con toros muy complicados y peligrosos. Pero, si Zapatero la sustituye, ¿por quién? El banquillo es escaso, tan escaso que parece que ni siquiera hay candidatos socialistas a la alcaldía de Madrid con posibilidades remotas de vencer al ‘popular’Ruiz Gallardón, desgastado por el faraonismo y las deudas generadaos por sus obras. Y, si no hay siquiera un candidato a regidor municipal, ¿dónde encontrar otro vicepresidente económico, por poner un ejemplo?

Ya vemos que el breve descanso veraniego de ZP –pasará algunos días solo, presumiblemente meditando y consultando con sus asesores acerca de los pasos inmediatos a dar—va a ser agitado. Y puede, solamente puede, que este viernes, en su presumiblemente larga comparecencia con los periodistas, el Gran Enigma nos ofrezca algunas pistas de por dónde va a ir ahora, al margen de mostrar su satisfacción por algunas de las cosas buenas que en las últimas horas han ocurrido en España –resultados de las grandes empresas, por ejemplo—y también al margen de tratar de salir bien librado cuando se le interrogue por las cosas malas –cómo se ha resuelto la polémica de los toros en Cataluña, por ejemplo–.

¡Que viene Bakunin!

Enviado por Fernando Jáuregui | 28/07/10

Lo advierto: a este paso, los ácratas van a multiplicarse en este país. O los pasotas, aunque no sea exactamente lo mismo. O los antisistema, suponiendo que lo que ahora se nos impone sea un sistema –por tanto, algo planificado, organizado, y no improvisado–.
Los casos Tomás Gómez, en el PSOE, y Manuel Cobo, en el PP, me parecen tremendos: el aparato aplastando al individuo, lo políticamente correcto –¿correcto?– imperando sobre la libertad de cada cual.
Lamento que Manuel Cobo, el vicealcalde de Madrid y, por tanto, corresponsable de las tropelías de su jefe Gallardón –qué calladito está Albertito–, se la haya envainado y haya renunciado, porque el aparato se lo ha exigido, a recurrir la sentencia sobre el fangoso caso del espionaje pepero madrileño.

Lamentaría que el candidato Tomás Gómez (menuda rueda de prensa protagonizó el chico: es un mal candidato, desde luego) acabara achantándose a las presiones de su partido, el PSOE, y renunciase a convocar unas primarias para ver si es él quien se enfrenta, o no, a Esperanza Aguire para presidir la Comunidad de Madrid. Que una cosa es que sea un manta y otra, un cobarde.

Lamento que ese cordobés taimado que estudia catalán por las noches, José Montilla, aficionado a los toros antaño y su feroz perseguidor hogaño, consume hoy su felonía, apoyando en el Parlament la prohibición de las corridas. Es su segundo dislate, tras la manifestación independentista de hace dos semanas. ¿Es este el socialista internacionalista, el federalista? Menudo pájaro…Y lo peor es que alguien, en Cataluña, al leer este comentario, trate de engañarse diciendo que es un texto anticatalán.

Lamento que nada menos que una reforma laboral se tramite en las Cortes en dos días, aprisa y corriendo, para que Sus Señorías puedan irse de vacaciones. Una reforma chapucera, hecha bastante a tontas y a locas, como todo el mundo, incluyendo los diputados que la tramtan, reconoce.

En fin, podría alargar la lista ‘ad infinitum’. Pero si los españoles dicen en las encuestas que los políticos son el tercer problema nacional, tras la situación económica y el paro (que viene a ser lo mismo), por algo será. Viva Bakunin…(un, claro, un sarcasmo. Yo aún soy defensor del Estado, aunque, a este paso, quién sabe).

Alguien debería prohibir prohibir

Enviado por Fernando Jáuregui | 27/07/10

Vivimos tiempos en los que la invasión del Gran Hermano en nuestras vidas se hace a veces insoportable. Nos habilitaron salas-ghetto para los fumadores, pero ahora hasta eso se trata de quitar, para que el humo quede erradicado de nuestros pulmones; nos quisieron privar de las hamburguesas, por nocivas a nuestras salud y, luego, de las ‘chuches’ que engordan a nuestros niños; nos reglamentan la velocidad del coche según criterios jamás bien explicados, deciden desde cuándo se puede o no abortar, a qué edad hay que decirles a los hijos adoptados que lo son, en qué idioma hay que rotular los carteles de las tiendas, qué campañas electorales han de cubrir las televisiones privadas…

Ahora, en Cataluña –pero cundirá el ejemplo en otros lugares, lo verán—, quieren prohibir los toros, como en determinados campamentos juveniles prohibieron la retransmisión de la final mundial de futbol, porque jugaba ‘la Roja’, o como quieren multar en Barcelona a los taxistas que, eufóricos por los triunfos deportivos nacionales, colocan la enseña española en las antenas de su vehículo.

Ya sé, ya sé, que tanto afán de prohibir tiene unas innegables connotaciones políticas, unos afanes por denostar ‘lo español’ que, en ocasiones, puede adquirir tintes ridículos. Pero quisiera sobrevolar ahora esta obviedad para incidir en otra: nuestra clase política, sea catalana, gallega, madrileña o andaluza, justifica su existencia en una sobreabundancia de reglamentismo. Han decidido que es preciso regular nuestra vida desde que nacemos hasta que morimos, supongo que velando, como buenos padres, por nuestra salud física, mental y moral.

Convencidos de que la regulación autónoma que una sociedad civil sana se da en virtud de las leyes inmutables de la oferta y la demanda acabarán dando con nosotros en los infiernos, los gestores de la cosa pública –a los que, para colmo, elegimos y pagamos los ciudadanos—han decidido irrumpir también en la cosa privada, incluyendo el apartado ‘pan y circo’ en el que se incluye la subespecie ‘tauromaquia’. Por ejemplo.

Eso sí: mientras, sin duda con la mejor voluntad, se nos complica (quiero decir encauza, perdón) la vida, los grandes temas, desde la inevitable reforma del Estado autonómico hasta la cada vez más inaplazable reforma constitucional, pasando por una ley de huelga que evite ciertos desmanes, quedan siempre para mañana. Y, así, la casa no termina jamás de estar barrida. Pero eso sí: la reglamentación sobre el tratamiento que hemos de dar a la basura acumulada es exhaustiva.

Lo que no entiendo es cómo no resurge con fuerza el movimiento anarquista en un país de fondo tan ácrata –aunque nadie lo diría– como este…

¿Dejan solo a Obama en su cumple?

Enviado por Fernando Jáuregui | 27/07/10

La Casa Blanca confirma que Obama no vendrá con su mujer y su hija a Marbella”. Y llegando, como llegan, el 4 de agosto, que es la fecha del cumpleaños del presidente americano –coincide, sí, con el cumple de ZP–, ¿van a dejar solo al pobre Barack gobenando el mundo allá en Washigton? Con lo unida que aparece siempre esta familia, ¿soplará él solito las 49 velas de la tarta? Me cuesta creerlo: es como pensar que Sonsoles se va a cantar a Londres cuando José Luis cumple su primer medio siglo…

El ‘caso Gómez’

Enviado por Fernando Jáuregui | 26/07/10

Jamás he visto mayor torpeza que la mostrada habitualmente en la gestión de las cosas del Partido Socialista Madrileño, antes Federación Socialista Madrileña. Y no hablo solamente de lo que está pasando con Tomás Gómez, que no hace más que desmentir la filtración de que el presidente del PSOE, Manuel Chaves, le ha pedido que retire su candidatura a la presidencia de la Comunidad de Madrid, frente a Esperanza Aguirre.

Gómez está cada vez más enfrentado a la Ejecutiva Federal –en general, aunque creo que Leire Pajín lo apoya, como tanto insiste la SER, que es quien lanzó la noticia que ahora Gómez desmiente–. Hablo también de por ejemplo, aquella imposicion de Migel Sebastián como candidato a la alcaldía de Madrid, lo que ya fue un dislate, como se comprobó. O podría referirme a la gestión de la traición de Tamayo y Sáenz por Rafael Simancas…

Lo de Gómez es de aurora boreal: no han sabido lavar la ropa sucia en casa y se está organizando una buena. Se están portando –¿José Blanco se está portando?– muy mal con él desde la Ejecutiva Federal y, a este paso, no solamente van a perder en las elecciones madrileñas, sino que van a arrastrar el desprestigio a otras federaciones. Resulta increíble que, a estas alturas, el PSOE no haya designado a sus candidatos a las elecciones autonómicas y locales, que se celebran dentro de nueve meses. Y es que en Madrid, en Valencia, en Castilla-La Mancha, en Andalucía, incluso en Extremadura, en Cantabria, en Asturias, las cosas se complican para los socialistas, dicen las encuestas. Podría llegar el caso de que el PSOE pierda todas las comunidades autónomas que hoy preside (Castilla-La Mancha, Extremadura, Andalucía, Baleares) y que pierda algunas ciudades emblemáticas, como Barcelona.

Es decir, no hablamos solamente del ‘caso Gómez’, sino del ‘caso Barreda, del caso Alarte, del caso Griñán, del caso Hereu…o del ‘caso Zapatero’, que es el motor que tira de todo y que necesita gasolina. Y no va a ser con fotos con ‘la Roja’ con Contador como ZP inyecte a su maquinaria el combustible que necesita. Hacen falta ideas. Urgentemente.

Lo que ZP no responderá

Enviado por Fernando Jáuregui | 26/07/10

El presidente Zapatero se comprometió a ofrecer una rueda de prensa amplia y abierta al menos cada fin de temporada política. Hay que reconocer que, mal que bien, ha ido cumpliendo este compromiso. Y volverá a hacerlo a finales de esta semana, antes de partir para unas vacaciones que, insisten desde La Moncloa, serán breves. Lo importante es saber cuáles serán las líneas maestras de una comparecencia que, entiendo, se produce en un momento especialmente delicado en la vida política española y, desde luego, en la del propio Zapatero.

Excluyo, a estas alturas, sorpresas de gran calado: si ZP hubiese tenido conejos en su chistera de prestidigitador, los hubiese sacado, según parece lógico, en el pasado debate sobre el estado de la nación. No lo hizo entonces, y difícilmente lo hará ahora, cuando las preguntas que pueda recibir versarán sobre sus planes inmediatos: ¿hará una crisis de Gobierno a corto plazo? ¿Piensa presentarse a una reelección o designará, de alguna manera, a un sucesor o sucesora? ¿Cree posible una recuperación económica a corto plazo tras poner en marcha las medidas de ajuste? Y, ya que estamos en ello, ¿habrá nuevas medidas ‘duras’, como ese proyectado impuesto especial a ‘los ricos’? ¿Piensa que aún es posible pactar algo trascendente con el PP de Rajoy? ¿Qué cree que pedirán los nacionalistas vascos a cambio de su apoyo a los Presupuestos? Si el PSC y Montilla no ganan las elecciones autonómicas, ¿qué va a ocurrir en Cataluña tras el ‘sentenciazo’ sobre el Estatut?

Son solamente, por supuesto, algunos ejemplos de las muchas cosas que le preguntarán a un Zapatero que difícilmente puede responder de manera categórica y veraz a ninguna de estas interrogantes. Difícil papeleta la del presidente enfrentado a los medios de comunicación, es decir, a la opinión pública y publicada, en medio de una coyuntura en la que probablemente ni él mismo sepa qué diablos va a ocurrir mañana.

El hombre del Bósforo

Enviado por Fernando Jáuregui | 25/07/10

Recién regresado de Estambul (bueno, hace mes y medio que allí estuve), releo la novela ‘El Hombre del Bósforo’, de la que es autor un médico bilbaíno al que sucede que conozco bastante y cuyo cumpleaños ocurre tres días antes que el mío. Es novela recomendable, aunque ignoro si está publicada ‘en papel’.

Aunque el autor tenga cierta relación primil con quien suscribe, debo decir, creo que con objetividad, que escribe estupendamente –ya quisiera uno…–, tene un sentido del humor envidiable que es rara avis en estos tiempos de (la) cólera y, para colmo, tiene argumento. NOvelas mucho peores han hecho fortuna. Me la leí de un tirón.
Felicidades por partida doble, cousin.

Zapatero, cincuentón

Enviado por Fernando Jáuregui | 25/07/10

Acabamos de salir de la conmemoración de los diez años de Zapatero al frente del PSOE y ya encaramos la próxima celebración de la onomástica del presidente: dentro de diez días cumple medio siglo. Una cifra redonda, que habla de plena madurez, de un momento vital en el que el conocimiento, la experiencia y la fuerza se aúnan para que un individuo pueda ofrecer lo mejor de sí mismo, culminar lo que apenas ha iniciado hasta entonces. Un momento vital también para la reflexión: ¿qué hacer a partir de ahora con la propia existencia? ¿Hacia dónde encaminar los pasos en los años siguientes?

He apostado en más de una ocasión que Zapatero ya no piensa en su propia reelección en 2012, si es que llega a agotarse la Legislatura, que es lo que yo creo que el presidente pretende. ZP es un Leo de los de libro, y no me parece que a su orgullo puedan dejarle indemne las muchas cosas que le (nos) han ocurrido desde abril hasta acá, incluyendo ese giro de ciento ochenta grados impuesto a la ideología política del jefe del Gobierno español y del programa con el que el PSOE ganó las elecciones. Acusa su rostro el golpe, los muchos golpes recibidos en estos últimos meses que conmocionaron España, desde la ‘rebelión’ de Montilla en Cataluña hasta el portazo del amigo Cándido Méndez convocando –qué remedio le quedaba—una huelga general para finales de septiembre.

–Casi todo mal–

Creo que a Zapatero últimamente casi todo le ha salido mal, o casi todo lo ha hecho mal en una coyuntura internacional y nacional especialmente difícil, que eso también hay que reconocerlo. El considera, en unas declaraciones dominicales semiescondidas bajo el disfraz de un perfil periodístico, que su mejor acierto fue el proceso de paz con ETA, “ahí se sembró una solución definitivaâ€. Personalmente, estoy de acuerdo, aunque ya sé que una mayoría de españoles critica con acritud aquellas negociaciones con la banda; algún día cercano, cuando llegue el auténtico final de la pesadilla, sabremos, imagino, la verdad completa, esa que Pérez Rubalcaba se empeña en mantener aún oculta, incluso a base de dificultar la publicación de un libro del que es coautor el principal negociador con los terroristas vascos. Como principal error, el propio ZP, en raro rasgo de autocrítica, señala que estuvo “demasiado tiempo en el debate de si crisis o desaceleraciónâ€. Yo diría que lo peor fue que luego actuó en consecuencia con ese error de partida.

–Año clave–

Todo indica que este año en el que cumple los cincuenta va a ser clave en la biografía de un Zapatero que a mí se me antoja que está pensando en batirse en una cierta retirada, no sin antes, desde luego, tratar de arreglar algunas cañerías económicas y de solucionar algunas importantes pifias institucionales. Luego, supongo que propondrá un/a sucesor/a a su partido; es, al menos, lo que piensan ya bastantes dirigentes socialistas y alguna que otra persona que presume –puede que vanamente: ¿quién puede asegurar que conoce a José Luis Rodríguez Zapatero?—de estar en las confidencias presidenciales.

–¿Hará rueda de prensa de final de temporada?–

Me encantaría, claro, poderle preguntar todo esto –¿hará finalmente esta semana su tradicional rueda de prensa ‘larga’ de cada final de período político?–. Pero él sabe administrar sus tempos y escapa a una respuesta contundente cuando se le pregunta por sus planes para sí mismo. Parece lógico: pero solamente una vez en la vida, ay, se puede celebrar cumplir el medio siglo, cuando aún, sin demasiadas prisas pero sin ninguna pausa, se puede corregir el tiro y hacer propósito de la enmienda en lo que quepa. ¿Está en ello Zapatero?