Pacto de Barcelona: otra cosa que perdemos
Enviado por Pablo Muñoz Beleña | 14 de Julio de 2008
El presidente del Gobierno ha estado este fin de semana en París, donde Sarkozy ha terminado saliéndose con la suya e impulsando la llamada Unión del Mediterráneo. Su proyecto ha terminado por tapar el del Proceso de Barcelona, iniciado en 1995, y la única ‘esperanza’ para España es conservar la ‘capital’ de esta unión: Barcelona.
Al menos quedan las palabras. Palabras de elogio y alabanza, claro, hacia Zapatero. De él dijo Sarkozy que ha tenido “valentía” y “gran altura de miras” por apoyar la Unión por el Mediterráneo pese a que podría haberse opuesto y haber exigido la continuidad sin cambios del Proceso de Barcelona. Realmente son bonitos calificativos, pero son los mismos que ofreció, por ejemplo, al primer ministro israelí, Ehud Olmert, por “haber hecho así un gesto para la paz”.
Lógicamente desde el Gobierno de Zapatero se ve de otra manera. Se mostró “muy satisfecho” con el éxito al creer que se da un “impulso histórico” al Proceso de Barcelona de 1995. Pero la realidad es que España ha pasado de ser la organizadora, anfitriona y protagonista de esta alianza a mera invitada con peso -eso sí-. En realidad no nos afecta mucho a los ciudadanos. Pero está claro que cada vez perdemos más peso internacional y es ésa la gran espinita clavada que tendrá para tiempo el Gobierno socialista cuando acabe el mandato alguna de las próximas legislaturas.





