El problema del éxito: sí, del éxito

capello-peineta-125.jpgGanar y triunfar a veces tiene su lado negativo. No todo es bueno y bello en la victoria. Normalmente porque al igual que hay que saber digerir las derrotas, los triunfos también pueden ser indigestos. Al Real Madrid de Ramón Calderón se le presenta el mismo problema con Capello.

El tema es más claro y menos oscuro de lo que parece: Fabio ha ganado la Liga pero con un fútbol rácano, a veces miserable, impropio del Madrid. Aunque claro, eso ya lo sabían los genios del club cuando le ficharon. Quizás se esperaban un poco menos de ‘catenaccio’ o quien sabe, que los jugadores no se le amotinaran por ser un sargento de hierro. Y al final, ni una cosa ni otra, pero, sin embargo, se ha ganado la Liga. Y a Calderón se le junta que ganó también 2 títulos en baloncesto. Vamos, que tiene ‘triunfalitis’ y su ‘capricho Schuster‘ le va a costar caro.

No se puede jamás despedir a un entrenador habiendo ganado, por mucho que haya sido de chiripa, con una flor en el culo, como ha sido. Luego llega un año de consolidación y Capello estaba refrendado ante la plantilla ahora. Pero se acabó el segundo cuento del italiano en Madrid. Y van varios casos así últimamente, como le pasó a Camacho, o con la destitución de Heynckes tras ganar la Séptima o como la no-renovación de Del Bosque pese a ganar una Liga… Ése el principal punto que debió analizar Calderón: más allá de que el Madrid tiene que jugar al fútbol bien además de ganar títulos, debería haber roto la dinámica permitiendo la continuidad del técnico. Se equivoca.

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