Bono, con un par de… rojos

A muchos les parecerá patética la presencia de varios dirigentes socialistas y destacados hombres de la política como José Bono en la llamada iglesia roja de San Carlos Borromeo. Estuvo también Pedro Zerolo junto al ex ministro y presentaron su solidaridad por el ‘cierre’ oficial de la parroquia.

Pues más allá de los politiqueos y el acto populista, es bueno ver a gente como Bono comulgando como lo hizo Cristo, un pan vulgar y corriente, junto a gente del barrio, sin engalanarse con ‘ropa de domingo’, jartos de perfume barato y caro, según la pudienda. Los que allí estaban, los que allí trabajan, lo hacen por y para los pobres, los protegidos por Cristo. Y da igual si uno cree o no cree en esto de la Iglesia, del oficialismo y de las licencias que tiene que dar el Vaticano, como si esto fuera un franquicia comercial. Lo que importa es que en esa parroquia se seguía el ejemplo de Jesús de Nazaret. Y si a alguien le molesta, si hay que retirar el cartel oficial de ‘iglesia’, pues se habrá de quitar.

Pero lo que tienen que ver Rouco y compañía es que su puñetera Iglesia Católica Apostólica y Romana tiene los días contados. Esa institución sin autocrítica, su gran pecado, sigue viendo cómo se vacían sus seminarios por falta de vocación -o deberíamos decir, por presencia de cordura- y cómo las iglesias se quedan para los ancianos. ¿Es que las nuevas generaciones no tienen principios? ¿Por qué no han sabido llegar a los jóvenes más allá de los que estudian en universidades caras de la Iglesia? Porque ya no tienen la exclusiva, diría alguno. No.

El bien también se hace en lugares como San Carlos Borromeo. Y en la calle, y en un hospital, un hospicio, un albergue… Mientras tanto, ellos se van quedando solos y el Vaticano se queda para hacer turismo y sacar fotos bonitas.

Deja una Respuesta

I'm WP-Hashcash. I eat spam.