Tras la tormenta, surgió el arco iris

arco-iris.jpgHablemos en serio… de los resultados electorales en Cataluña. No voy a aportar nada nuevo a lo que se haya podido ver en la prensa este jueves. Pero el análisis de esos resultados y el proyecto de futuro es ahora lo que hay que retomar:

 

- Cataluña es un arco iris: multitud de colores políticos
Ni rojos ni azules ni verdes tan solo. Los catalanes han demostrado que tienen un hueco para todos los sectores y de forma representativa: derecha moderada y liberal (CiU), socialdemocracia con corte catalanista (PSC), ecosocialistas (ICV), republicanos-independentistas (RC), derecha no-nacionalista (PP) y anti-nacionalistas (Ciutadans). No hay color. Hay muchos en Cataluña.

- El mal sabor de la Nocilla
Montilla ha fracasado. Sin más y sin menos. Es así. Partía como el sustituto de Maragall y como el relevo impulsado desde Moncloa para mejorar la gestión de Pasqual a la hora de llevar las riendas de un necesario gobierno de coalición con partidos complicados como es Esquerra Republicana. Ni ha mejorado en porcentaje de votos ni escaños, los ha perdido y en gran proporción. También, sin más excusas, ha fracasado Zapatero por primera vez desde 2004: su hombre para Cataluña la ha pifiado. ¿Hará lo mismo Sebastián en Madrid?

- Trihostia al tripartito
Lo que sucedido ayer también fue un voto de castigo al tripartito PSC-ERC-ICV. Sólo que su hermano menor, la facción ecosocialista, representada por Joan Saura y los suyos, han crecido y se han hecho mayores. Tanto que pasan de 9 a nada despreciables 12 escaños, casi tantos como el PP (tendrá ahora 14). De Esquerra hablaremos más adelante. Del PSC ya lo hemos dicho: algo de voto de castigo también hay en la gestión que hizo Maragall, pero Montilla no ha sabido transmitir que puede ser mejor gestor que él.

- El catalán medio no es independentista
Pero el ciudadano ha querido castigar los excesos de Esquerra –después del subidón de 2003, Carod y compañía se creían dioses pero pierden 2 escaños (de 23 a 21) y dos puntos porcentuales de votos obtenidos-. Parón al nacionalismo ‘radical’ y al independentismo: eso es lo que ocurrió. Además, para demostrarlo más claramente, ahí está la irrupción sorprendente de Ciutadans de Catalunya, plataforma que surgió como partido extravagante con discurso para círculos intelectuales pero que ha sacado nada más y nada menos que 3 escaños tras unos meses de vida. Su ‘anti-nacionalismo’ para Cataluña demuestra que hay mucho catalán harto de historias de idioma, cultura  e idiosincrasia por encima de los problemas reales del día a día.

- Los pactos posibles y los que suenan ridículos
Ahora llega el momento de hablar de futuros pactos, pues ningún partido, por sí mismo, podrá hacerlo en solitario. ¿O sí? Se habla –con un término erróneo, por cierto- de la ‘sociovergencia’: CiU y PSC en un gobierno fuerte de coalición, como en Alemania. Se habla también de la reedición del tripartito –yo me decanto por esta posibilidad- y, por -ultimo, del pacto nacionalista CiU y ERC –no le veo mucho futuro ni sentido por las razones de peso que les separan pese a su catalanidad- y del govern en solitario de CiU con apoyos puntuales del PSC. Apostar ahora por uno y solo uno de estos proyectos sería absurdo. Veamos cómo transcurren los contactos entre partidos, pero veo difícil que Montilla y el PSC prefieran quedarse fuera de un govern tras tres años en la Generalitat por mucho que hayan perdido votos y por tanto peso en el futuro de pactos. Veo más fácil que Artur Mas tenga que volver a aguantarse, como en 2003, porque no tiene mayoría absoluta. Y la teoría de que Moncloa prefiere y pretende una Generalitat estable y ‘amiga’ liderada por el moderado Artur Mas como canalización de pactos en Madrid en el Congreso, me parece muy retorcida. Aunque haya voces del PSOE que quieran esto, los socialistas catalanes quieren estar donde quieren estar: en la Generalitat. Y lo tienen en la mano, así que, ¿por qué pensar en ideas retorcidas? ¿Quién no quiere estar en el poder por principios? Absurdo.

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