Miguel Sebastián, mala elección, buen mensaje

Les tengo que confesar que ayer, el nombramiento por parte de Zapatero, y sólo Zapatero del nuevo candidato socialista a la alcaldía de Madrid, Miguel Sebastián, me pilló fuera de juego. No sólo de la misma forma que al resto de españoles. Es que además no estaba enganchado a los mass-media por asuntos personales. Cuando conocí la noticia al final del día, me quedé estupefacto.

Porque, hablemos en serio… ¿Qué hace un auténtico desconocido para la mayoría de los madrileños optando a la candidatura a alcalde? ¿Es incluso más desconocido de lo que fue en su día Trinidad Jiménez? Lo importante es que su imagen de neo-liberal revestido de sociata no convencerá a muchos. Economista de profesión, ex alto cargo en el BBVA, Sebastián fue el autor del programa económico del PSOE para las elecciones de 2004 y fue ‘ministeriable’ antes de que le ganara en la batalla el curtido en mil batallas Pedro Solbes. Ese perfil no es el idóneo para ser el candidato socialista, recalco ‘socialista’, para este Ayuntamiento.

Y le siguen otros errores de bulto, como que la elección venga de mano directa  de Zapatero. El hecho de que sea el presidente del Gobierno quien haya tomado las riendas en todo este asunto, como hizo proponiendo a Bono, ha supuesto un golpe para los socialistas madrileños del PSM y para los cauces democráticos, ya que no habrá primarias. ¿No recuerda Zetapé cómo llegó él a la secretaría general del PSOE? ¿Acaso hubo dedo magistral entonces?

Pero más allá de la elección, me quedo con el mensaje. Creo que la elección tiene muchos, pero que muchos ‘peros’. Sin embargo, el mensaje de Sebastián, me imagino que muy bien re-que-te-preparado y re-que-te-pensado por parte de los socialistas, fue contundente y efectivo. Directo al grano y al problema de Gallardón: los problemas e incomodidades del ciudadano madrileño al margen de otras buenas gestiones.

Sebastián se dirigió directamente al joven. Ése será su principal ‘target’ del mensaje, recuperar a la juventud, que tradicionalmente no vota a los conservadores. Les prometió mejoras en el transporte y acceso a la vivienda. He aquí la cuestión, eureka, equiliqua, el dardo en el blanco de la diana. Sonaba tan solemne que hasta uno se lo creía. Pero ya hemos pasado por la experiencia más que fallida del Ministerio de Vivienda y de la Trujillo. Pero a muchos le convencerá.

Gallardón es un buen político. Pero quizás no un buen alcalde. Olvida que en un municipio, por mucho que sea la capital del reino y haya que ponerla muy pero que muy bonita y moderna, antes es el hogar de millones de vecinos que quieren paz y tranquilidad, fácil acceso a sus bienes sociales y servicios públicos. Eso no parece entenderlo bien Gallardón ni sus predecesores. Para hacer una obra faraónica de transportes o de infraestructuras, como la M-30, no se pueden sacrificar AÑOS de martirio de tráfico  para miles de vecinos de las zonas en obras.

Quizás sea un precio a pagar. Pero no gana las elecciones quien haya sabido hacer buenas obras mirando al futuro, sino el que en el hoy por hoy ofrece más facilidades y comodidades al ciudadano. Si Sebastián consigue hacerse creíble vendiendo ese mensaje, la victoria está en su mano. Pero ésa es la pregunta: ¿lo conseguirá? Tengo mis dudas. Muchas.

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