De momento, los mejores

España 4, Ucrania, 0Así, como suena. Tantas dudas, incluidas las que reconozco haber vertido en estas líneas en anteriores artículos, para que luego, tras el debut en el Mundial, seamos la mejor selección en lo que llevamos de campeonato. 4-0 a Ucrania sin peros ni pegas. Hemos sido muy superiores a un conjunto decente, que sólo con tener a Shevchenko ya valía la pena temerles.

Ningún equipo ha marcado cuatro tantos, y, además, no nos han encajado ni uno. Los números nos dicen que somos los mejores. Y si encima tenemos en cuenta que lo queda hasta octavos son dos partidos ‘chupaos’ -Arabia Saudí y Túnez nos obligan a ganar con suficiencia-, puede que de nuevo acabemos la fase de grupos como los mejores.

Pero ojo, lo de las campanas al vuelo no es un tópico gratuito. No las debemos lanzar porque Ucrania ha estado floja y porque, insisto, esos dos partidos que nos restan son pan comido. Posiblemente, gracias a este 4-0, acabemos arriba en las apuestas, y nosotros mismos nos colocaremos la vitola de grandes favoritos. Ya he oído en alguna emisora a algún locutor conocido desbocado diciendo, literalmente, que estábamos en la final ya.

Siempre igual. Ganamos y somos los mejores. Lo anticipé. Y si hubiéramos perdido o empatado nos hubiéramos relamido las heridas rezando con que con golear a Arabia Saudí y Túnez nos bastara para ser primeros. Es que otra cosa no nos vale. Si somos segundos de este Grupo H, nos podríamos encontrar en octavos a Francia -aunque claro, visto lo visto de los galos ante Suiza, lo mismo son ellos los que pasan como segundos-.

Me ha gustado, sobre todo, el poder ofensivo y la alegría del equipo, sin complejos ni miedos atrás, viviendo sólo para el gol, que es lo que tiene que hacer todo equipo del mundo que juegue a esto del fútbol. Y más España. Me gusta que no hemos especulado y que siempre nos creímos que éramos mejores que ellos. Eso se ha visto bien en la actitud y el buen hacer de Fernando Torres -colosal esta tarde- y en Villa -pillo como siempre-. Ni echamos de menos a Raúl -aunque terminará jugando, créanme, cuando Luis tenga excusa para meterle en el once titular-.

Olé, olé, cuatro para empezar y ya nos creemos colosales. Al menos, recordemos que en Corea y Japón ‘2002 nos pasó lo mismo: gran liguilla de clasificación, partido horrible ante Irlanda en octavos -pasamos por penaltis- y regular ante Corea -caímos también en los once metros-. Por eso, paso a paso y con mezcla de orgullo y casta junto a saber estar y la humildad. Así puede que lleguemos lejos. Que en cuartos llega Brasil si no hay milagro de por medio. Por eso alguno dijo en su día que era mejor ser aposta segundos, jugárnosla ante Francia y evitar a la canarinha. Menos miramientos y más narices. Vamos allá.

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