Lo de Eurovisión, de urgencias
La comidilla de media España este pasado fin de semana era el fracaso de Las Ketchup en la última edición de Eurovisión y el curioso triunfo de los finlandeses Lordi. Para mÃ, ninguna de las dos cosas ha sido una sorpresa. Lo dije aquà hace un tiempo cuando se supo que las hijas de Tomatito nos representarÃan, en lugar de un artista salido de los ‘operaciones triunfo’ o un pequeño certamen votado por los televidentes, como el fue caso de las Son de Sol el año pasado.
Fracaso tras fracaso, como la Selección de fútbol en los mundiales y eurocopas, uno no se espera ya nunca nada en estas citas. Pero no pensaba jamás que quedáramos los 21º, porque la canción, ‘Bloody Mary’, compuesta por Queco, como el ‘Aserejé’, era mala de narices, pero como el resto. Qué leches. Y su alto perfil mediático -no llegaban a la cita de Atenas como unas anónimas- asà como la buena escenografÃa desplegada, prometÃan… Lo nuestro y lo de Eurovisión es de urgencias. Lo dice uno que se pasó la noche del sábado 7 horas para que le atendieran en las urgencias de un hospital, nada más ni nada menos. No fue nada al final, por cierto.
Y volviendo al tema, hay que señalar que al igual que a todos se nos queda la sensación de que fue un total y rotundo fracaso, también se nos queda la conclusión de que Eurovisión cada dÃa es más peñazo y con menos calidad en las canciones y que basta un poco de originalidad y espectáculo como ofrecieron los Lordi para hacerse con la victoria.
Por cierto, una pequeña reflexión y algo de crÃtica musical, ya en tono más serio. La canción ganadora ‘Hard Rock Aleluya’ era una simpleza total, cierto, pero dio gusto escuchar algo de rock duro por fin en un lugar como Eurovisión. El rock duro es una música tan buena y respetable como otros géneros que siempre ha sido relegada a una marginalidad social no merecida. En Finlandia, además de nokias, exportan muchos grupos de este tipo de música, como los Stratovarius, y no me resultó una sorpresa su designación. Ahora bien, la escenografÃa, la apariencia de los miembros de la banda, que aparecieron como monstruos… todo era genial y algo nuevo para un certamen ya cada dÃa más caduco. Y nada, que larga vida al rock and roll y alabemos al rock duro: ¡Hard Rock Aleluya!