De macrobotellonis et de produndis

Sin extenderme en el asunto ni pretender hacer una tesina, quisiera plasmar una serie de reflexiones sobre el célebre ‘macrobotellón’ reivindicativo que se celebra este viernes en distintos puntos del país. Es más que reseñable el hecho de que, realmente, mientras en nuestra vecina Francia miles de jóvenes salen a las calles para protestar contra la ley de primer-contrato para defender sus derechos a un trabajo digno, nuestros jóvenes, entre los que me incluyo por edad, protestan este viernes por defender su derecho A BEBER EN LA CALLE. Y nadie puede vender la idea de que defienden otra libertad o derecho fundamental. La calle es de todos, hay libre circulación, se permite la libre asociación y miles de palabras acabadas en ‘ción’, pero no la alcoholiza-ción masiva en las calles, plazas y parques públicos.

Yo, como joven de este mundo y no de moralejaworld, he hecho botellones, bebo y disfruto de una buena bebida alcohólica cuando procede, pero estoy profundamente convencido de que es un peligro real, muy grave, la tendencia a vincular ocio con alcohol, hablar con los amigos y reunirse con ellos en torno a un mini, cachi o y lo que proceda. Soy consciente de que el ocio ideal tampoco es sustituir los botellones por acceder a los locales para consumir el garrafón de rigor y perder el oído con la machacante música punzante de los buffles. Pero la moda del botellón ha llegado demasiado lejos, tanto en su ámbito de evidente alcoholización de los jóvenes como por el de la ‘okupación’ de espacios públicos deteriorando el área urbana e impidiendo el descanso de los vecinos.

El mismo joven que participa en el botellón y se declarará un buen ciudadano, solidario y ecologista, parece ignorar el concepto de contaminación acústica, aunque guarde muy tranquila su conciencia tirando el resto de sus vasos y botellas al contenedor más cercano. Más cercano está el error: este viernes. Una reivindicación tan absurda en su raíz como cualquier otra que pase más claramente como políticamente incorrecta. Reflexionemos todos, por supuesto, sin pensar en la acción policial como respuesta, claro está.

Una Respuesta a “De macrobotellonis et de produndis”

  1. Tony Dice:

    Las reivindicaciones de los jóvenes dan fé de la educación que tienen, en cuanto al enfrentamiento a problemas. Así como en Francia no se cortan para una revolución, aquí seguimos siendo un país de pandereta. Y no echemos balones fuera ¡SOMOS UNOS BORREGOS! y sálvese el que pueda. Una lástima de país.

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