Cómo vienen las nuevas generaciones

Vienen fuertes, pero no me refiero a las humanas, sino a las de la telefonía móvil. La cuarta generación de móviles, que se ha visto presentada estos días en el Congreso Mundial de telefonía móvil (http://www.3gsmworldcongress.com), viene con algo de que más gusta al mundo mundial: la tele.

En el móvil ya se podía navegar por Internet, se podían ver y escuchar vídeos musicales y formatos de audio, grabar vídeo y voz, jugar a aplicaciones java más que ‘decentes’,  y últimamente, en la tercera generación, mantener videoconferencias. Sí, ésas en las que se podía ver la cara de tu interlocutor al tiempo que hablabas, de lo cual se encargaron suficientemente de promocionar en su día las compañías telefónicas.

La verdad es que la tercera generación ha quedado como anécdota, y la conclusión es que ver tanto ‘Blade Runner’ y películas futuristas nos ha dejado un chip por el cual no lo identificamos como algo del presente, realizable y útil para nuestra vida diaria. Ver la cara de tu primo mientras le llamas está bien, pero tampoco sirve de mucho y el tema de la intimidad siempre está en debate con ello.

La cuarta generación llega ahora con lo que decía más arriba: la posibilidad de ver la televisión en un terminal de no más de 100 gramos, por lo que no aumentan de tamaño por esta novedad técnica. ¿Pero de verdad alguien se va a comprar uno de ellos si no es por puro capricho o porque le sobre el dinero? Los terminales con videoconferencia no se han popularizado y a los sintonizadores de televisión les pasará quizá lo mismo. La cuestión es, y eso sí es loable, que cada vez más tenemos en un aparato del tamaño de un puño, más prestaciones que equiparan lo que era antes un telefonillo a un ordenador de tomo y lomo. Bienvenidos al futuro.

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