Zapatero no es Mr. Bean, ni mucho menos…
Enviado por Pablo M. Beleña | 02/07/09A ZP le encantaría que su hija le consultara antes de abortar, en el caso de que quisiera con 16 o 17 años, algo que contempla la propuesta de reforma de la ley del aborto. Mejora el paro 2 meses y dice que ya estamos por el buen camino y se acabó la crisis. Al final, verán, no cerrará Garoña tras meses de polémica con la energía nuclear. Mejorará los préstamos del ICO y no va a subir tanto los impuestos. Todo parece bonito. Este encantador de serpientes que es Zapatero ha pasado para muchos como Mr. Bean, un incapaz como Carlos II, un suertudo, un presidente no preparado para llevar las riendas de un país.
Pero ha ganado dos veces las elecciones. Con el PSOE ha conquistado por primera vez Cataluña, Euskadi y una vez Galicia -aunque la haya perdido de nuevo-, sin hablar de Baleares o poder haber gobernado también en Navarra. Ha estado a punto de acabar con ETA, con él España ha adelantado a Italia en renta per capita y nuestro país, por mucho que se quiera decir lo contrario, está en la vanguardia del mundo en muchos puntos. Energía renovables, libertades sociales, imagen de modernidad…
¿Qué falla entonces? Pues primero que no tiene oposición. Rajoy no va a conquistar por sí mismo Moncloa. Si lo hace, será por la crisis y cómo ha minado la imagen de ZP. Pero sobre todo, falla su imprudencia, su altanería, la falta de autocrítica y, sobre todo, un optimismo descompensando, desbocado, irracional y peligroso. Hoy lo ha vuelto a hacer con el dato del paro. Pero él funciona así. Es un genio de la comunicación. Él o sus asesores. Pero eso da igual. Elige para una entrevista con RNE, siempre amiga del gobernante, el día en el que se da el buen dato del paro. Queda como un rey y todo es bueno y maravilloso. Ahora llega el verano y tranquilidad, a no ser que lleguen las siempre tradicionales malas noticias de la naturaleza y el medio ambiente del estío. Sobrevivirá, por mucho que digan lo contrario. Y en 2012 pocas cosas le pueden impedir ser presidente una tercera legislatura. Rajoy seguro que no. Quizás sus propios excesos, sus propios errores.






Las críticas que desencadena continuamente la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, son una realidad. A veces un clamor popular para que Zapatero tome cartas en el asunto, ya suprimiendo este Ministerio, ya destituyéndola o ya obligándola a tomar una papel menos destacado en el panorama político nacional. Pero lo que no hemos entendido es el humor de Esperanza Aguirre. Y es que toda una presidenta de una comunidad autónoma como ella no debe quedarse en el chiste fácil, como ha hecho este viernes para mofarse de la ministra. Dijo Aguirre, ante los rumores de que ZP podría prescindir de ella, que “¿cree usted que Zapatero va a cesar a más ministros? ¿A quién, a Bibiana esta vez, a la ministra de ‘Igual da’?”. Gracia, poca. Idoneidad, ninguna.
Pocas críticas ha suscitado y pocos motivos ha generado para ganarse enemigos en los meses que lleva como presidente de Estados Unidos. Obama está ganándose más alabanzas que otra cosa y en términos generales, nos parece una figura muy positiva para la comunidad internacional, que lleva al optimismo. Pero el error que cometió al hacer una referencia histórica sobre Al Andalus en su discurso en sus visitas al mundo musulmán demuestra lo de siempre: ajenos por sistema al pasado y a la Historia de Europa y otras civilizaciones que compartieron acontecimientos históricos, terminan metiendo la pata.