No diga Nadal, diga el José Tomás del tenis ¡y olé!

Orejas, rabo e indulto (pelín exagerado) para el mesías del toreo en su despedida de la campaña 2008. Pongamos que hablo/escribo de José Tomás. Orejas, rabo y humillación a los yanquis por parte del mesías del tenis en el taurinísimo escenario de Las Ventas. Pongamos que hablo/escribo de Rafael Nadal.

Y es que como en los carteles publicitarios de las corridas, y utilizando siempre la metáfora y no la literalidad: cuatro toros, cuatro, de la prestigiosa ganadería norteamericana de Patrick McEnroe, que serán lidiados, banderilleados y muertos a estoque por los espadas Rafael Nadal, David Ferrer, Feliciano López y Tommy Robredo. Y así aconteció en esta semifinal de la Copa Davis de tenis. Porque nuestras figuras son superiores a las de Estados Unidos, claro. Pero muy en particular y sobre todo porque tenemos al José Tomás del deporte de la raqueta, al número uno y olé. ‘Supernadal’, por supuesto.

No sólo por la calidad de su lidia, sino -siguiendo con el riquísimo lenguaje taurino- por la casta y bravura en la pista, en este caso el ruedo de Las Ventas, y su tirón taquillero. No acaban ahí las similitudes, porque al igual que el coletudo de Galapagar, el melenudo de Manacor se viene arriba y da la talla en los momentos más difíciles.  De modo que de la misma manera en que, por ejemplo, ‘el mesías’ de la tauromaquia echó el resto el pasado mes de junio en sus dos ya históricas y míticas tardes en este escenario de la Monumental -cortando siete orejas, siete-, su parigual tenístico hubo de librarse también sobre la arena de este coso de las tremebundas embestidas de Querrey, quien incluso le ganó el primer set en el partido inicial de la eliminatoria.

Sólo un superclase, un líder planetario tocado por los dioses laicos de la religión tenística, hubiera sido capaz no sólo de no encogerse, sino, además, de humillar después al norteamericano en tres sets consecutivos. Mayor humillación es la que esperaba, ya este domingo, al antipático Andy Roddick, que fue incapaz de apuntarse ni un sólo set en el partido que decidía la semifinal, sino que además encajó un bochornoso ‘rosco’ en el segundo de ellos (6-0). De modo que, bien secundado por Ferrer, que sumó el otro punto imprescindible del enfrentamiento, Nadal con sus verónicas a guisa de ‘passing-shot’, sus redondos a guisa de revés, sus naturales a guisa de voleas, sus estocadas a guisa de sets ganados y sus puntillas a guisa de partidos vencidos volvió a demostrar que es el mejor.

Como José Tomás. Y, con el debido respeto a los antitaurinos, un privilegio para España. Ahora ya falta la rúbrica, la guinda de la finalísima del torneo más importante del mundo, la Copa Davis en noviembre ante los dificilísimos argentinos. Pero no pasa nada, ¡tenemos a ‘Supernadal’ José Tomás y olé!

4 Respuestas a “No diga Nadal, diga el José Tomás del tenis ¡y olé!”

  1. José Machuca López Dice:

    No comparemos, por favor, no comparemos. Sí, son dos grandes monstruos, pero José Tomás se juega la vida, aún más que el resto de los toreros, que ya es decir.

  2. Mario Domingo Dice:

    Es al revés, José Tomás es el Nadal del tenis. ¿o no? Pues entonces.

  3. triguero Dice:

    De acuerdo con el antitaurino. Es vergonzoso y un insulto para la buena gente que es Nadal. No se les ocurra otra vez.

  4. Soledad Moro Dice:

    Ni José Tomás ni El Juli ni Ordóñez que reviviera. Nadal es Nadal y no le hace falta más. Aúpa y a por la Davis.

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