El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, calificó hoy el discurso pronunciado por el poeta Antonio Gamoneda, en la entrega del Premio Cervantes 2006 presidida por los Reyes, de "auténtico, intensísimo, a veces desgarrador y siempre emocionante, igual que su poesía".
Zapatero, que acudió a la solemne entrega del gran premio de las Letras Españolas, acompañado por su esposa, Sonsoles Espinosa, indicó a preguntas de los periodistas que este acto "es algo justo para un hombre que viene de sufrir la injusticia". Asimismo, en referencia al contenido de ese discurso, recordó que "la cultura de la pobreza es creativa y, en muchas ocasiones fundacional" y que la poesía de Gamoneda "es, ante todo, una nueva poesía, que abre expectativas y esperanza. Y la esperanza, desde la sensibilidad profunda de Antonio Gamoneda, es siempre la justicia", dijo.
En este sentido, el presidente del Gobierno aludió a la necesidad de "terminar con las desigualdades" y aseguró que hoy las palabras de Gamoneda "han sonado con una fuerza imparable", al tiempo que señaló que uno de sus poemas preferidos es de este poeta, el que se titula 'El ferrocarril de Matallana'.
Muy emocionado
Antonio Gamoneda se mostró muy emocionado en todo momento, desde su llegada al Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares donde, como es tradicional cada año, se celebra este acto. Acompañado por su esposa, Mª Angeles, sus tres hijas (Ana, Amelia y Angeles) y su nieta Cecilia, el galardonado confesó después de la ceremonia que era la primera vez que se ponía un chaqué: "Es una cosa complicadísima. Uno no sabe cómo se enganchan los tirantes, ni donde tienes que poner la corbata, si por fuera o por dentro del chaleco", admitió con una sonrisa.
En referencia a su discurso, que poco antes su esposa decía haber estado "muy pensado y trabajado", Gamoneda dijo que el tema no le costó "ningún trabajo" encontrarlo. "Mi vida se ha vuelto llevadera, pero desde los 14 años y un día, y antes también, he tenido que soportar la pobreza que era en cierto modo colectiva, eran los años de la guerra y la posguerra civil española. Pero en el caso de mi madre y mío fue realmente muy duro. No he tenido una vida nada fácil, aunque no alcance a ser tan difícil como la de Cervantes", afirmó.
Ante las felicitaciones de los periodistas por la belleza de su discurso, Antonio Gamoneda aseguró que agradecía especialmente esta enhorabuena "porque pudiera no tener mucho quórum la aceptación de mi discurso, pero que me lo digáis vosotros, que sois personas del mundo del trabajo, es importante para mí", argumentó.
Asimismo, confesó haber recordado muy especialmente en este día a sus padres. "Ellos me proporcionaron este extraño accidente que ocurre entre la inexistencia del antes de ser y la inexistencia del dejar de ser", afirmó.
Otras opiniones
Entre los escritores y poetas que acudieron a esta ceremonia, que transcurrió en un día soleado y esplendoroso, se encontraban Félix Grande, Antonio Colinas, Gustavo Martín Garzo, Luis Mateo Díez y César Antonio Molina (a la par director del Instituto Cervantes).
Martín Garzo no dudó en señalar que el discurso de Gamoneda estuvo "lleno de intensidad y de verdad" y apostilló: "Creía en ello y sentía la necesidad de decirlo. Me ha parecido un discurso espléndido".
El poeta leonés Antonio Colinas, Premio Nacional de Literatura (1982), el Premio de las Letras de Castilla y León(1999) destacó cómo Gamoneda había realizado un discurso "bien trabado" uniendo la historia y la intrahistoria; la realidad y la literatura y la tradición y la actualidad. Reconoció que sentía un afecto especial por el galardonado y destacó que su carrera literaria había permanecido muy ligada a la figura de Gamoneda.
Junto a Gamoneda, Colinas mencionó a Antonio Pereira y a Victoriano Crémer como los tres grandes maestros leoneses y aseguró que la poesía del último Premio Cervantes rompe los "tópicos de las generaciones". "Su voz es contraria a esta idea, siempre ha triunfado su voz personal, clara e independiente", señaló.
En esta misma línea, dos jóvenes poetas, José Javier Lázaro y Alberto Escarpa, que se confesaron "amigos" y "admiradores" de Gamoneda calificaron al Premio Cervantes 2006 como "la gran voz viva de la poesía" que alumbra a los poetas más jóvenes con un textos "sagrados" e "intactos". "Es un poeta de los de verdad", añadió Alberto Escarpa, quien recitó el verso con el que Gamoneda concluye su libro 'Cecilia' (2004) dedicado a su nieta: "Eres como una flor ante el abismo, eres la última flor".